REGISTRO

Caen los nacimientos en Mendoza: cuántos bebés hubo en 2025 y los nombres más elegidos

La provincia tuvo alrededor de 15 mil nacimientos en el año, con una reducción del 13% y cambios en la estructura poblacional.

La provincia de Mendoza no es ajena a una tendencia que se replica a nivel global: la caída sostenida de la natalidad. Durante 2025, la cantidad de nacimientos volvió a descender respecto del año anterior, consolidando un cambio demográfico que impacta en la estructura poblacional.

Según los registros oficiales, en lo que va del 2025 nacieron alrededor de 15.000 bebés en Mendoza, una cifra inferior a la de 2024, cuando se contabilizaron cerca de 16.000 nacimientos. La diferencia representa una baja aproximada del 13%, aunque el número definitivo se conocerá una vez finalizado diciembre.

Del total de nacimientos de este año, 8.600 corresponden a varones y 7.600 a mujeres, manteniéndose una leve predominancia masculina, similar a la de períodos anteriores.

Este descenso en la natalidad se combina con otro fenómeno clave: el envejecimiento de la población. Mientras disminuye la cantidad de nacimientos, también se observa una reducción en las defunciones. En 2024 se registraron cerca de 15.000 fallecimientos, cifra que en 2025 bajó a aproximadamente 14.000, lo que refuerza la tendencia a una población cada vez más longeva y con menor tasa de recambio generacional.

 

Los nombres más elegidos en 2025

Elegir el nombre de un hijo es una decisión significativa para las familias mendocinas, y este año volvió a evidenciar ciertas preferencias claras.

Entre los varones, los nombres más elegidos fueron Gael y Mateo, que encabezaron el ranking provincial. En el caso de las niñas, Isabella y Valentina se ubicaron entre los más registrados.

Además de los nombres tradicionales y de moda, también aparecieron elecciones vinculadas a pasiones populares. En 2025, cinco bebés fueron inscriptos con el nombre Xeneize, reflejo del fanatismo futbolero de algunas familias mendocinas.

Desde el Registro Civil recuerdan que la normativa permite una amplia libertad al momento de elegir nombres, siempre y cuando no resulten ofensivos, insultantes ni vulneren la dignidad del niño o las buenas costumbres.