RIESGO SANITARIO

Calvente recorrió Los Corralitos y adelantó un plan de acción ante los desbordes cloacales

El intendente de Guaymallén recorrió la zona afectada, donde el municipio, AYSAM, Irrigación y el Ministerio de Ambiente implementan un plan integral con desinfección, control sanitario y recuperación ambiental.

En medio de la emergencia sanitaria generada por el desborde de líquidos cloacales en Los Corralitos, el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, recorrió la intersección de calle 2 de Mayo y Severo del Castillo, zona crítica donde se desarrollan obras clave para mitigar el impacto. Allí dialogó con vecinos y ratificó el acompañamiento municipal.

Desde el inicio del problema, el municipio, junto con AYSAM, el Departamento General de Irrigación y el Ministerio de Ambiente, activó un plan de remediación ambiental que contempla tareas de desinfección, control sanitario y recuperación del área afectada, con especial atención al impacto sobre la actividad económica y el cinturón verde.

“Estamos realizando monitoreo permanente, controles de salud y desinfección para garantizar que ningún vecino se vea afectado”, aseguró Calvente. Hasta el momento, no se han registrado daños en personas ni animales.

En el lugar también se encontraban jefes operativos de AYSAM, personal técnico de Irrigación y equipos del Ministerio de Ambiente, quienes ratificaron que la situación está controlada y no hay indicadores de riesgo sanitario, según los reportes del Ministerio de Salud.

El operativo incluye la presencia constante de equipos de Salud, guardias médicas reforzadas y acciones de comunicación comunitaria. Además, Calvente anunció que se reforzará la presencia municipal en horarios escolares, como respuesta a un pedido vecinal.

 

La raíz del problema: la colectora máxima noreste

La colectora máxima Noreste, con más de 40 años de antigüedad, transporta los efluentes cloacales de más de 500.000 personas de Guaymallén, Maipú, Luján y parte de Godoy Cruz. El elevado grado de sedimentación, producto de la escasa pendiente y colapsos aguas arriba, genera desbordes entre las 14 y 19 horas, especialmente en 2 de Mayo y Severo del Castillo.

Debido a que el servicio no puede interrumpirse, AYSAM recurrió a una descarga controlada de efluentes en el canal Pescara, autorizada por la Resolución N.º 319 del Departamento General de Irrigación, con aval de la Unidad Fiscal de Delitos Ambientales.

La descarga se realiza con cloración y dilución, en condiciones técnicas seguras, para intervenir en el colector dañado y avanzar hacia una solución definitiva.

Plan de contingencia con tecnología sin zanja

Desde el 26 de mayo, la empresa Sanit, de origen brasilero y especializada en colectoras de gran diámetro, comenzó un operativo de limpieza y videoinspección en un tramo de 600 metros, con el retiro de 25 m³ de sólidos. El contrato prevé la intervención de 4 kilómetros de cañerías, utilizando métodos no destructivos y manteniendo el servicio en funcionamiento.

Se instalaron tres sistemas de bombeo: uno que vuelca al canal Pescara y dos bypass:

  • Motobomba Ruhrpumpen (500 m, Qb: 300 l/s).
  • Electrobomba Flygt 2201 y Ruhrpumpen (300 m, Qb: 170 + 300 l/s), con cañería de PEAD DN 450 mm.

Además, se incorporaron dos motobombas autocebantes Pioner (Qb: 600 l/s cada una) para aumentar el caudal en horas pico. Se está extendiendo la cañería hasta 1.100 metros, hacia el este de calle 2 de Mayo.

Obras estructurales y control ambiental

Paralelamente, AYSAM avanza en la construcción de 28 nuevas bocas de registro, incluidas cuatro en zonas críticas. Las acciones incluyen:

  • Instalación de una motobomba de 300 l/s para descomprimir el sistema.
  • Cloración doble permanente en el punto de descarga.
  • Dilución mediante perforaciones de Irrigación.
  • Monitoreo diario aguas arriba y abajo del vuelco.
  • Envío de informes a la Unidad Fiscal de Delitos Ambientales.

Evaluación del laboratorio: sin impacto en la calidad del agua

Un estudio de más de 45 días de muestreo continuo, realizado por el laboratorio de Aguas Mendocinas, demostró que no existen diferencias sustanciales en los parámetros físico-químicos ni bacteriológicos del agua antes y después del vuelco en el canal Pescara, a la altura de calle Buena Nueva.