Cambios en los partos en Mendoza: creció el reclamo por el derecho a elegir
La modificación en el modelo de atención de partos en Mendoza generó un fuerte debate entre autoridades, profesionales de la salud y personas gestantes. La medida establece que, desde julio, los nacimientos en clínicas privadas serán atendidos por equipos de guardia y no necesariamente por el médico que acompañó todo el embarazo.
El cambio forma parte de una estrategia oficial para reducir la alta tasa de cesáreas, que en la provincia supera ampliamente las recomendaciones internacionales. Mientras organismos de salud sugieren que este tipo de intervención no debería exceder el 15% de los partos, en Mendoza los niveles son considerablemente más altos, especialmente en el ámbito privado.
La decisión despertó críticas tanto en el sector médico como entre pacientes, que destacan la importancia del vínculo con su obstetra durante el embarazo. Muchas mujeres consideran que ese acompañamiento es clave para transitar el parto con confianza, contención y seguridad.
Entre los cuestionamientos también aparece el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y el tipo de parto. Algunas personas gestantes advierten que la medida prioriza estadísticas por sobre las necesidades individuales y temen perder capacidad de elección en un momento crucial.
Desde el ámbito profesional, especialistas coinciden en que reducir las cesáreas innecesarias es un objetivo válido, pero señalan que se trata de una problemática compleja que no depende únicamente del médico. También influyen factores culturales, decisiones de las pacientes y condiciones del sistema de salud.
Además, advierten que el nuevo esquema podría generar efectos no deseados, como mayor incertidumbre o incluso un aumento inicial de intervenciones si el equipo de guardia no conoce el historial ni las preferencias de la paciente.
Por su parte, desde el Ministerio de Salud sostienen que la medida apunta a un cambio estructural que busca fortalecer el rol de las instituciones por encima de la figura individual del médico. Aseguran que los equipos están capacitados para garantizar una atención segura y que la decisión final sobre el tipo de parto será respetada.
En este nuevo esquema, cada paciente será atendida por el servicio de obstetricia de la clínica al momento del parto, independientemente del profesional que haya llevado el seguimiento del embarazo. Según explicaron las autoridades, el objetivo es asegurar una atención continua, con equipos disponibles y sin depender de la agenda individual de cada médico.
El debate sigue abierto, con posturas enfrentadas entre quienes priorizan la necesidad de bajar las cesáreas y quienes defienden el derecho a elegir cómo y con quién atravesar el nacimiento.