HERRAMIENTA LEGAL

Chau Ley de Alquileres: qué inquilinos se volverían propietarios, luego de años de ocupación

Luego de la reciente derogación de la Ley de Alquileres, se reaviva el interés por la usucapión, una herramienta legal que permite adquirir un inmueble, tras años de posesión ininterrumpida.

La reciente derogación de la Ley de Alquileres abrió un escenario de incertidumbre en el mercado inmobiliario. Sin una normativa específica que regule los contratos de locación, tanto inquilinos como propietarios exploran nuevas alternativas legales. En ese contexto, vuelve a cobrar relevancia una figura del Código Civil argentino: la usucapión.

Este mecanismo permite que una persona adquiera la propiedad de un inmueble por el solo hecho de haberlo habitado durante un período prolongado, de forma continua, pacífica y sin oposición.

 

Qué es la usucapión y cómo puede aplicarse

Existen dos formas de usucapión:

Usucapión larga: requiere 20 años de posesión ininterrumpida sin necesidad de título ni buena fe.

Usucapión corta: se aplica a quienes tuvieron un título justo, como una escritura luego invalidada, y actuaron de buena fe durante al menos 10 años.

En ambos casos, el derecho a la propiedad no se adquiere automáticamente. Es necesario iniciar un juicio de usucapión, en el que un juez evalúe las pruebas presentadas y determine si corresponde otorgar el título de propiedad.

Condiciones para iniciar una usucapión

Para poder reclamar una propiedad a través de esta vía, es imprescindible que la persona deje de comportarse como inquilino. Esto incluye:

Dejar de pagar el alquiler

No reconocer más al propietario

Realizar mejoras estructurales en la vivienda

Pagar impuestos y servicios a su nombre

Mantener esta situación sin interrupciones ni reclamos del dueño original

Además, es clave reunir pruebas contundentes: testimonios de vecinos, comprobantes de pago de servicios, fotografías de reformas y constancias de impuestos a su nombre.

 

Un camino legal, pero no sencillo

La usucapión no puede iniciarse mientras exista un contrato de alquiler vigente. Solo se considera válida si el ocupante ejerce un rol de dueño de hecho y el verdadero titular no lo impugna durante el tiempo legal establecido.

En un contexto donde los contratos informales y la tensión entre partes son cada vez más frecuentes, esta herramienta puede representar una salida, especialmente para quienes habitan inmuebles durante décadas. Sin embargo, se trata de un proceso complejo, extenso y estrictamente judicial, que exige paciencia, constancia y evidencia sólida para prosperar.