Cine Ducal: el gigante cultural del Este mendocino celebra 63 años de historia, resistencia y cine
La identidad cultural y arquitectónica de la provincia tiene sus faros inconfundibles, y el departamento de Rivadavia custodia uno de los más imponentes. Este 7 de junio de 2026, el icónico Cine Ducal de Rivadavia celebra oficialmente sus 63 años de vida. Más que una sala de proyecciones, este coloso del Este mendocino constituye un testimonio vivo de la evolución social de la región, consolidándose como un símbolo de resistencia comunitaria que se negó a ver apagarse su pantalla tradicional.
La historia del cine comenzó a gestarse como un proyecto familiar y apasionado. Don Juan Centorbi, hijo de inmigrantes italianos arraigados en el departamento y ferviente seguidor del séptimo arte, visualizó la construcción de una sala monumental que no tuviera nada que envidiarle a los grandes centros urbanos del país. Tras años de esfuerzo, el sueño se materializó la noche del 7 de junio de 1963, fecha en la que se abrieron las puertas por primera vez con la proyección de la película "La Bella Lola", protagonizada por la estrella española Sara Montiel. A esa función de gala asistieron el propio fundador junto a su esposa, Elba Vedini de Centorbi, y el entonces Intendente Bittar.
Gran Cine Ducal: una joya arquitectónica en cuatro niveles
Desde el punto de vista del diseño y el patrimonio mendocino, el edificio rompió los moldes de la época en el interior de la provincia. Concebido bajo el nombre original de Gran Cine Ducal, el complejo se diagramó de forma ambiciosa con una superficie cubierta total de 2.365 m² distribuidos estratégicamente en cuatro plantas: subsuelo, planta baja, planta alta y terraza.
Capacidad de vanguardia: La sala principal nació con espacio para 1100 localidades, siguiendo las líneas estéticas y operativas de los cines más prestigiosos de la capital provincial, tales como el Gran Rex y el Ópera.
Punto de encuentro social: En el nivel superior se ubicó el recordado restaurante y Bar Coquena Estaño, un espacio que posteriormente funcionó como salón de fiestas y que hoy en día fue recuperado por la Municipalidad de Rivadavia para el dictado de sus talleres culturales abiertos a la comunidad.
Durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, el complejo vivió su indiscutida época de oro. El hito cinematográfico más recordado de esos años ocurrió en 1980, cuando la sala fue seleccionada para el estreno nacional de la película "El Diablo Metió la Pata". El largometraje, protagonizado por los célebres actores Luis Sandrini y Malvina Pastorino, había sido filmado en escenarios naturales del vecino departamento de Junín, y todo el elenco estelar estuvo presente en la alfombra roja de Rivadavia, ratificando el peso institucional del cine en el mapa cultural cuyano.
Crisis de los 90, transformación y el bautismo como Centro Cultural
La masificación de la televisión hogareña y los cambios en los hábitos de consumo durante la década de 1990 asestaron un duro golpe a las salas de cine de todo el país, y el coloso esteño no fue la excepción. Sin embargo, en 1994, el intendente Jorge Abraham implementó un plan de contingencia utilizando las instalaciones para eventos de gestión comunal, logrando reactivar la afluencia de público.
Poco después, su sucesor en la intendencia, Félix Pesce, profundizó la estatización de las actividades al trasladar allí las oficinas de la Dirección de Cultura, democratizando definitivamente el acceso a las instalaciones. Tras el fallecimiento de su creador en 1993, el Concejo Deliberante sancionó en 1996 la Ordenanza N° 3440, la cual declaró al edificio de Interés Cultural Departamental y lo rebautizó oficialmente como "Centro Cultural Municipal Juan Centorbi".
En la década de 2000, un intento de gestión privada por parte de la familia Centorbi, buscó devolverle el esplendor comercial combinando proyecciones con obras de teatro de nivel nacional. Sobre sus tablas se presentaron figuras mayúsculas de la cultura argentina como Leonardo Favio, Luis Alberto Spinetta, Ricardo Darín, Soledad Silveyra, Víctor Laplace y Moria Casán. Pese al éxito de los espectáculos, las altas demandas financieras volvieron inviable el negocio. En el año 2005, tras proyectarse el film "Batman Inicia" dirigida por Christopher Nolan, el cine cerró sus puertas, pareciendo marcar el fin definitivo de una era.
El rescate definitivo y la reconversión tecnológica
El destino del edificio dio un giro definitivo en el año 2007. Ante el riesgo inminente de que la estructura fuera adquirida por una corporación privada para ser demolida o transformada en una cadena de supermercados, la Municipalidad de Rivadavia, conducida en aquel período por el actual intendente Ricardo Mansur, tomó la decisión política de comprar el inmueble. Con fondos públicos, la comuna rescató el patrimonio de las garras de la especulación comercial y garantizó su continuidad histórica.
A partir de su estatización definitiva, el Cine Ducal de Rivadavia fue objeto de un ambicioso plan de modernización edilicia y tecnológica. Las inversiones públicas incluyeron:
Remodelación total y equipamiento del sector de camarines para albergar elencos de alta complejidad.
Incorporación de sistemas de sonido digital de última generación.
Instalación de tecnología de proyección 3D, devolviéndole competitividad frente a las salas comerciales modernas de la provincia.
Hoy, a 63 años de aquella primera función que ideó Don Juan Centorbi, el coloso de la calle Lavalle se erige no solo como un museo de la nostalgia, sino como un centro de producción artística plenamente vigente. La historia del Gran Cine Ducal demuestra que cuando una comunidad se apropia de su patrimonio y se niega a perder sus espacios de encuentro, la cultura encuentra siempre una nueva función para seguir proyectándose hacia el futuro.