REGRESA AL océano

Cómo funciona la tecnología satelital que permitirá monitorear al tortugo Jorge en el mar

Este viernes fue liberado Jorge, una tortuga marina de más de 50 años, con un dispositivo satelital adherido a su caparazón. El equipo enviará señales cada vez que emerja, permitiendo a científicos seguir sus movimientos y obtener información clave para la conservación de la especie.

Este viernes fue liberado Jorge, una tortuga marina de más de 50 años, con un dispositivo satelital adherido a su caparazón. El equipo enviará señales cada vez que emerja, permitiendo a científicos seguir sus movimientos y obtener información clave para la conservación de la especie.

Este viernes por la mañana, Jorge, una tortuga cabezona (Caretta caretta) que pasó cuatro décadas en cautiverio, fue liberado en aguas abiertas con un rastreador satelital instalado sobre su caparazón. El dispositivo, colocado por una especialista, está diseñado para emitir señales cuando el animal emerge a la superficie, aunque su funcionamiento depende de varias variables ambientales.

 

“El rastreador no emite de manera constante: solo transmite cuando la tortuga sale del agua, y aún así depende de las condiciones mareológicas y de que esté bien colocado”, explicó el científico Alejandro Saubidet, director científico del centro de rehabilitación de fauna marina que llevó adelante todo el proceso de recuperación del animal. Ese plan culminó hace seis meses, cuando Jorge completó con éxito todas las metas previstas para su reinserción.

Gracias a esta tecnología, se podrá conocer en tiempo real la ubicación de Jorge, sus posibles rutas migratorias, hábitos de buceo y su adaptación al entorno natural. Para Saubidet, lo más valioso no es el viaje del animal en sí, sino el aporte científico que representa. “Si me preguntan qué es lo más importante de Jorge hoy, para mí son los datos científicos que puede aportar, más allá del individuo en sí”, señaló.

 

El seguimiento satelital es parte de un proceso que comenzó en 2021, cuando Jorge fue trasladado al Mar del Plata Aquarium. Allí tuvo acceso a un espacio adecuado para nadar, ganar fuerza y recuperar sus instintos, como el de cazar su propio alimento.

Hoy, ya de vuelta en su ambiente natural, deberá enfrentarse nuevamente a los desafíos del océano: buscar alimento, esquivar predadores y orientarse en el mar abierto.

Aunque algunas voces insisten en que los animales viven más en cautiverio, Saubidet lo refuta: “Eso es una falacia. El objetivo no es que vivan más, sino que vivan como corresponde: en su hábitat natural, con las dificultades que eso implica”.

Ahora, gracias al rastreador satelital, Jorge será mucho más que una tortuga: será una fuente de datos que podría ayudar a comprender mejor la vida de una especie que sigue en estado vulnerable en muchas regiones del mundo.