INDIGNACIÓN

Con el aval del Estado australiano, ejecutaron 750 koalas desde el aire: la medida indigna a ambientalistas y expertos

El gobierno justificó la decisión como “una medida humanitaria”. Organizaciones denuncian falta de control y crueldad innecesaria.

En Australia crece la indignación por la matanza de unos 750 koalas en el Parque Nacional Budj Bim, en el estado de Victoria. La acción fue autorizada por el propio gobierno local y llevada a cabo por francotiradores desde helicópteros. Según el Departamento de Medio Ambiente, se trató de una “matanza selectiva” tras un incendio reciente que dejó a los animales “gravemente heridos, deshidratados o al borde de la inanición”.

La medida fue calificada como “humanitaria” por la primera ministra del estado, Jacinta Allan, se adoptó luego de supuestas evaluaciones técnicas. No obstante, la decisión provocó una fuerte reacción social, política y ambiental. Grupos protectores de animales y sectores de la oposición cuestionaron duramente el procedimiento. La presidenta de la Alianza por los Koalas, Jess Robertson, señaló: “No hay forma de saber si un koala está realmente malherido desde un helicóptero”.

Críticas por la falta de control

El diputado Georgie Purcell, del Partido Justicia Animal, denunció que no se verifica si los koalas baleados tienen crías en sus bolsas ni si efectivamente están en estado crítico. “Es un acto cruel e innecesario”, afirmó en medios locales. Las imágenes y reportes del operativo generaron rechazo global, especialmente entre defensores de fauna silvestre.

La controversia se da en un contexto crítico para la especie. Desde 2022, los koalas están oficialmente catalogados como especie en peligro de extinción en varias regiones de Australia, incluyendo Queensland, Nueva Gales del Sur y la Capital Australiana. La población de koalas se redujo entre un 50% y un 62% en apenas dos décadas, según datos del gobierno.

Riesgo de extinción antes de 2050

Diversos estudios ya habían advertido que los koalas podrían extinguirse antes de 2050 si no se adoptan medidas urgentes. Incendios forestales, pérdida de hábitat, enfermedades y falta de conservación efectiva son algunos de los factores que amenazan su supervivencia. La matanza reciente, lejos de ser una solución, encendió alarmas sobre cómo se están gestionando los últimos ejemplares de esta especie emblemática de Australia.