Con el empleo formal estancado, el monotributo se volvió la única salida para miles de trabajadores
Una de las razones por las que el empleo no cayó con mayor fuerza a pesar del ajuste aplicado por el Gobierno nacional es que muchos jóvenes profesionales encontraron en el régimen del monotributo una forma de mantenerse activos, mientras que para muchas empresas fue la única alternativa viable para sumar personal, debido a los altos costos de contratación formal en la Argentina.
Así, el monotributo funcionó como un amortiguador frente a la crisis del empleo, aunque a costa de profundizar formas más precarias de contratación. Para los empleadores, representa una vía más accesible para incorporar trabajadores que asumen responsabilidades similares a las de un asalariado, pero sin los costos laborales que implica una relación de dependencia.
Según estadísticas oficiales, el 37% del crecimiento de aportantes al régimen de monotributistas y autónomos entre 2011 y 2024 se explica por el uso extendido de esta herramienta.
El 65% de los nuevos monotributistas tiene estudios terciarios o universitarios
La expansión del trabajo independiente bajo este régimen está marcada por un perfil educativo elevado. De acuerdo con un estudio de la Secretaría de Trabajo, el 65% del crecimiento total del empleo registrado en el monotributo o autónomos corresponde a personas con estudios universitarios o terciarios completos o incompletos.
Actualmente, más de 2,5 millones de personas están inscriptas como monotributistas o autónomos, frente a los 1,7 millones que había hace tres años. El salto se explica, en gran medida, por trabajadores que adoptan esta modalidad para sumar ingresos en un contexto de alza generalizada de tarifas, servicios, prepagas y transporte, y por la falta de nuevas oportunidades en el sector privado formal.
Desde su creación en 1998, fue pensado como una vía para formalizar a personas físicas y ampliar la inclusión social. Sin embargo, el estancamiento del empleo asalariado formal privado en las últimas décadas hizo que este régimen cobrara mayor protagonismo en los últimos años.
Expertos del mercado laboral advierten que esta expansión puede estar ocultando un proceso más profundo de precarización. dos de cada tres empleos nuevos corresponden a personas que trabajan en la informalidad o (en su gran mayoría falsamente) como independientes (incluye monotributo y monotributo social), señaló el economista Esteban Domecq, director de Invecq.
A su vez, un informe reciente de la Secretaría de Trabajo advierte que el aporte al sistema previsional como monotributista no garantiza una inserción plena en la formalidad ocupacional. Es decir, muchos trabajadores registrados en ese régimen no acceden a los derechos laborales propios de los asalariados, como aguinaldo, vacaciones pagas o cobertura por despido.