SITUACIÓN

Creatividad contra la crisis: cómo las bodegas de Mendoza enfrentan la baja del turismo y el consumo

Con una marcada caída de visitantes internacionales y un mercado local retraído, bodegas y restaurantes de la provincia exploran nuevas estrategias para sostener la actividad y seguir atrayendo clientes.

Frente a un escenario adverso, las bodegas mendocinas y otros espacios gastronómicos han intensificado su apuesta por la creatividad y la innovación para contrarrestar los efectos de la crisis. La caída del turismo extranjero y el freno del consumo interno obligan a repensar las formas de llegar al público.

Aunque el mercado interno de vinos muestra señales de recuperación, otras unidades de negocio vinculadas al enoturismo, como la gastronomía, aún enfrentan importantes desafíos. Las respuestas han sido diversas, adaptadas al perfil y posibilidades de cada empresa.

vinos bodega

Experiencias gastronómicas como anzuelo

Una de las estrategias más repetidas ha sido la creación de eventos culinarios exclusivos, como ciclos de cocina pop-up, que combinan la visita de chefs invitados con menús diseñados en colaboración con cocineros locales. A esto se suman propuestas especiales en fechas clave, como feriados y celebraciones tradicionales, para atraer tanto a mendocinos como a turistas nacionales.

Algunas bodegas han encontrado una vía de ingresos en el turismo de reuniones y eventos empresariales, aprovechando los atractivos naturales y culturales de Mendoza. Empresas de diferentes puntos del país eligen la provincia para encuentros de trabajo, combinando productividad con experiencias enológicas y gastronómicas.

La ciudad se suma con acciones conjuntas

En la Ciudad de Mendoza, la articulación entre el sector público y privado da lugar a iniciativas como “Domingo en la Sarmiento”, un evento que se desarrollará el 1 de junio con menús especiales entre $5.000 y $10.000. La jornada apunta a dinamizar el consumo y promover la gastronomía local a través de platos elaborados con productos regionales como el aceite de oliva y los papines andinos.