15 de OCTUBRE

El día que Mendoza homenajeó a Julio Le Parc

La partida del maestro del arte cinético cierra un capítulo fundamental de la cultura mendocina. Su legado eterno revive el hito de 2012, cuando el Estado provincial inmortalizó su nombre en Guaymallén y gestionó la llegada de la icónica esfera roja.

La cultura argentina y el arte universal han perdido a uno de sus faros más luminosos. Falleció Julio Le Parc, el genio que desafió las leyes de la percepción, la luz y el movimiento para convertir al espectador en parte activa de su obra. Su partida física abre un vacío imposible de llenar, trazando un paralelo inmediato y doloroso con la pérdida de otra figura mítica de la provincia: Joaquín Salvador Lavado, "Quino". Ambos, desde trincheras creativas distintas —el trazo de la sátira humanista y la rigurosidad de la vanguardia cinética—, se consolidaron como los dos máximos embajadores del talento mendocino ante los ojos del mundo entero.

PH SILVANA FURFARI

Al igual que ocurrió con el creador de Mafalda, la muerte de Le Parc no es solo una noticia luctuosa; es la consagración definitiva de un mito. Su impacto trasciende las fronteras de los museos parisinos para afincarse profundamente en la identidad y el patrimonio cultural de su Mendoza natal, una tierra que supo reconocerlo y homenajearlo en vida gracias a una de las gestiones políticas más comprometidas con el arte que recuerde la historia reciente de la provincia.

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El año en que Mendoza hizo justicia con su maestro

Para comprender la dimensión de su legado en la memoria colectiva local, es indispensable viajar en el tiempo hasta el año 2012. En aquel momento, el gobierno provincial liderado por el gobernador Francisco Paco Pérez y la ministra de Cultura, Marizul Ibáñez, entendió que los grandes creadores deben recibir la máxima gratitud de su pueblo mientras caminan entre nosotros.

Bajo esa premisa histórica, la gestión de 2012 tomó la decisión de bautizar al centro cultural más grande y moderno de la región con el nombre de Espacio Cultural Julio Le Parc, ubicado estratégicamente en el departamento de Guaymallén. Este complejo, concebido como un motor de desarrollo para las industrias creativas y los artistas locales, nació bajo el padrinazgo simbólico del maestro, quien viajó especialmente para su inauguración, sellando un reencuentro definitivo y sumamente emotivo con sus raíces.

PH SILVANA FURFARI

La esfera roja: la trastienda de una donación histórica

El vínculo entre el artista y gobierno no se limitó a una mera condecoración edilicia. El compromiso de la entonces ministra Marizul Ibáñez con la preservación del patrimonio de los mendocinos se tradujo en largas e intensas jornadas de diálogo directo con el propio Le Pacr. Fue fruto de esa sintonía fina y de la confianza mutua que la funcionaria logró acordar con el artista un hito sin precedentes: la donación de "La esfera roja". Esa deslumbrante instalación de acrílico y metal, que sintetiza la búsqueda del movimiento virtual a través de la refracción de la luz, fue cedida por Le Parc para que habitara de forma permanente en el corazón del centro cultural que lleva su nombre.

Gracias a esa visión oficial, los mendocinos y los turistas del mundo no necesitan viajar a los centros de exposición europeos para conmoverse con su técnica; la obra pública del maestro quedó grabada en la fisonomía de la provincia como un regalo eterno para las futuras generaciones.

Hoy, las luces del espacio de Guaymallén brillan con una intensidad diferente, impregnadas de nostalgia pero también de un profundo orgullo. Julio Le Parc ha partido a reunirse en el Olimpo de los grandes creadores junto a figuras del arte de la talla de Quino, Quesada, Juan Gimenez, entre muchos otros, dejando a Mendoza con la certeza de que, cuando hubo que estar a la altura de su historia, el Estado supo abrazar y resguardar la genialidad de sus hijos dilectos.

 

Foto de tapa: Silvana Furfari