El origen de La Gazeta de Buenos Ayres, el periódico que fundó la prensa argentina
El ejercicio de la prensa en la Argentina celebra su jornada más emblemática conectando su presente con los días fundacionales de la patria. El Día del Periodista se conmemora formalmente en el país cada 7 de junio, una fecha establecida en 1938 durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas en Córdoba. Aquel hito gremial no solo fijó el día de celebración, sino que sentó las bases para la posterior sanción de la Ley N° 12.908, que dio vida al Estatuto del Periodista Profesional bajo el impulso de figuras de la época como Arturo Frondizi.
Sin embargo, el verdadero origen de esta efeméride se remonta a 1810. Apenas nueve días después de la conformación de la Primera Junta de Gobierno, los líderes de la Revolución de Mayo entendieron que un proceso político de transformación no podía sostenerse de espaldas a la ciudadanía. Con esa premisa, el secretario Mariano Moreno fundó La Gazeta de Buenos Ayres, el primer periódico del territorio nacional destinado a encender el debate público.
La redacción de oro del primer periódico nacional
Lejos de ser un boletín burocrático, el nuevo órgano de prensa sumó a las mentes más brillantes de la gesta independentista. La Primera Junta designó al sacerdote Manuel Alberti como su editor principal —quien asumió la tarea técnica de armar el diario sin firmar sus notas—, mientras que el cuerpo de redactores permanentes y colaboradores estuvo integrado por próceres de la talla de Manuel Belgrano, Juan José Castelli y el propio Mariano Moreno.
Con el correr de los meses, las páginas de La Gazeta de Buenos Ayres sumaron las plumas de Juan José Paso, el Deán Gregorio Funes, Bernardo de Monteagudo y Julián Álvarez, entre otros intelectuales de la época. El periódico se publicaba semanalmente y combinaba tres ejes de contenido críticos para la época:
La publicidad y transparencia de los actos oficiales de la Primera Junta.
Partes detallados de las novedades y batallas militares en el exterior.
Ensayos conceptuales sobre derechos civiles, soberanía y la importancia de la libertad de expresión.
El lema de Tácito y el nacimiento de la opinión pública
Para Mariano Moreno, el periódico no debía limitarse a informar, sino que tenía que funcionar como un motor de educación democrática. Esta impronta quedó inmortalizada en el lema que llevaba el diario en su portada, una célebre frase extraída del historiador romano Cornelio Tácito:
"Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo".
A través de este postulado, el semanario inauguró la era de la labor periodística con responsabilidad civil en el Río de la Plata, desafiando las décadas de censura informativa impuestas por el régimen colonial español.
El fin de una era y el legado en las redacciones actuales
El rol de La Gazeta de Buenos Ayres se extendió durante once años de profunda inestabilidad política, funcionando como el gran diario testigo de las marchas y contramarchas de la organización nacional. Su ciclo concluyó definitivamente el 12 de septiembre de 1821, cuando Bernardino Rivadavia, en su carácter de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de Buenos Aires, decidió clausurar su impresión para sustituirla por el Registro Oficial.
A pesar de su desaparición física en los albores del siglo XIX, su legado fijó las bases éticas y profesionales del periodismo en la Argentina. Cada 7 de junio, las redacciones del país recuerdan que la profesión nació pegada a la necesidad de transparentar el poder, garantizar el derecho a la información de los ciudadanos y sostener la palabra como la herramienta definitiva para la construcción de una sociedad libre.