IGLESIA

El papa Francisco se ausenta del Vía Crucis en el Coliseo, pero guía la ceremonia con sus meditaciones

La ausencia del pontífice debido a su recuperación no impidió que miles de fieles reflexionaran sobre la Pasión de Cristo con sus palabras.

El papa Francisco no participó este Viernes Santo en el tradicional Vía Crucis que se realiza en el Coliseo de Roma, debido a su convalecencia tras los recientes problemas de salud que lo mantuvieron internado. Sin embargo, el sumo pontífice estuvo presente en la ceremonia a través de la lectura de sus meditaciones, las cuales guiaron la reflexión de los asistentes.

A pesar de su ausencia física, unas 20.000 personas participaron en la ceremonia conmovedora, que conmemora la Pasión de Cristo y medita sobre los momentos más significativos que llevaron a su crucifixión. Francisco, quien recientemente fue dado de alta tras pasar casi 40 días en la Clínica Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral, compartió su mensaje de manera virtual.

El cardenal Baldassare Reina, Vicario General para la Diócesis de Roma, fue quien guió la oración en representación del papa. En sus meditaciones, Francisco destacó que "la vía del Calvario pasa por nuestras calles de todos los días", reflexionando sobre cómo, muchas veces, las personas se desvían del camino de Jesús. En este sentido, animó a los fieles a "emprender el camino de Jesús", subrayando que el Vía Crucis es una oración que invita a salir del camino habitual y encontrar esperanza a través de la cruz.

La meditación también hizo hincapié en la importancia de la cruz como símbolo de sacrificio y amor, señalando que no es solo un camino ascendente, sino también un descenso hacia el amor de Jesús por la humanidad. "Los que esperan en ti renuevan sus fuerzas", dijo el Papa, invitando a los fieles a confiar en la renovación espiritual que se encuentra en la fe.

La cruz fue cargada por turnos por diferentes grupos que representaban a diversos sectores de la sociedad, incluyendo jóvenes, migrantes, trabajadores de la salud, voluntarios y miembros de Cáritas, entre otros.

En su mensaje, Francisco también pidió por la paz y la unidad de la Iglesia, instalando a los fieles a trabajar por la fraternidad: "Si hoy la Iglesia parece una túnica desgarrada, enséñanos a tejerla de nuevo con tu amor".

El papa concluyó su meditación con una súplica: "Tú eres el verdadero Jubileo. Convirtámonos a ti, Jesús, que clavado, todo lo que puedes". Con este mensaje, los fieles elevaron su plegaria: "Enséñanos a amar".