En una noche inolvidable, Junín coronó a Mara Valentina Lizana Muñoz como su nueva reina
Junín volvió a abrir su corazón de uva y escenario para una de esas noches que quedan en la memoria. Ante más de 40 mil personas, el departamento esteño vivió una nueva celebración de la Fiesta de la Vendimia 2026, con el espectáculo central El milagro que florece: el sueño que se hizo Jardín, dirigido por Pedro Marabini y Omar Escales.
La propuesta artística tuvo un despliegue grande, de esos que se ven y se sienten: música en vivo, un cuerpo de bailarines que llenó el espacio con movimiento y un diseño de luces y artística en pantallas que pintaron cada escena como si el escenario fuese un cuadro vivo.
El show estuvo dividido en 23 cuadros, con una narrativa que combinó tradición y recursos tecnológicos para reforzar el relato: la historia de un pueblo que, a fuerza de trabajo, aprendió a transformar la aridez en fruto.
La obra tomó como punto de partida una imagen íntima: un poeta frente a su escritorio, buscando inspiración para escribir sobre su tierra en un año especial, atravesado por la conmemoración de los 90 años de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Desde allí, el relato se abrió como un mapa emocional y simbólico: el desierto que despierta con una gota de agua, el origen, la raíz y el camino recorrido. En ese recorrido aparecieron referencias a los pueblos originarios, el coraje de la Patria gaucha y la Gesta Libertadora de San Martín, evocada bajo la sombra del histórico Molino Orfila, como parte de la memoria colectiva del Este.
Con una puesta que integró tecnología inmersiva y los gestos de siempre —danza, música, cuadro coral—, el espectáculo apuntó directo al orgullo local: Junín como jardín construido por la voluntad, por manos que no se resignaron al polvo. Y esa idea, repetida en distintos pasajes, terminó funcionando como columna vertebral de la noche: no se celebró solo el vino, sino también la historia de quienes lo hicieron posible.
El tramo final fue una postal potente: más de 300 artistas en escena, entre músicos y bailarines, sostuvieron un cierre de alto impacto visual y sonoro. El público acompañó con energía: aplausos, ovaciones y emoción compartida. Porque la Vendimia, cuando está bien contada, no es una ceremonia fría: es un espejo. Y en Junín, ese espejo devolvió identidad, trabajo y pertenencia.
El momento cúlmine llegó con la elección y coronación de las nuevas soberanas. Mara Lizana Muñoz, representante de Ciudad, fue elegida Reina Departamental de la Vendimia. Además, Candela Caballero de Alto Verde fue coronada Virreina, mientras que Julieta Consoli de Ingeniero Giagnoni se consagró Reina del Encuentro de las Naciones.
El broche artístico de la noche fue con Dyango, que llevó al escenario un repertorio de canciones inolvidables y le puso un tono romántico y clásico al cierre. De esos finales que no necesitan fuegos artificiales para brillar, alcanza con una voz.
La agenda vendimial continúa este domingo, desde las 21, con otra noche de la XXII edición del Encuentro de las Naciones, con entrada libre y gratuita. Tras el paso de las colectividades por el escenario, el cierre musical estará a cargo de Los Caligaris.
Además, este lunes, desde las 21, se vivirá la última jornada del Encuentro, con propuesta gastronómica y cultural: patios de comidas, colectividades, artesanos, food trucks y degustaciones, para recorrer sabores y tradiciones con los sentidos despiertos. El cierre musical será con La K'onga y El Chaqueño Palavecino, y las entradas se consiguen en tuentrada.com.
Junín sigue celebrando su Vendimia con una certeza simple y poderosa: cuando un pueblo se encuentra, la fiesta no es solo un show... es una manera de decir acá estamos, con historia, con cultura y con futuro.