TURISMO

Fines de semana largos: viajar es más caro, pero la demanda se mantiene activa

Escapadas cortas, financiación y búsqueda de ofertas marcan el pulso de marzo y Semana Santa

El calendario de feriados volvió a impulsar el turismo en Argentina y los próximos fines de semana largos, el del 24 de marzo y Semana Santa, aparecen como una oportunidad clave para viajar. A pesar de los presupuestos ajustados, la demanda se mantiene firme, con viajeros que combinan planificación anticipada y decisiones de último momento.

Los precios reflejan ese escenario. Según relevamientos privados, los paquetes turísticos aumentaron cerca de un 30% interanual. Un viaje de cuatro días a Puerto Iguazú supera los $2,5 millones para dos personas, mientras que destinos como Salta o Mar del Plata también muestran valores elevados. Las opciones en micro permiten reducir costos, aunque con menor comodidad.

En el plano internacional, Brasil lidera las búsquedas, con destinos como Río de Janeiro, Búzios y Florianópolis. También crece el interés por el Caribe y ciudades como Miami. En paralelo, el turismo interno se sostiene con escapadas cortas, donde aparecen opciones como Buenos Aires, Bariloche y Mendoza.

Turismo en Mendoza

La financiación se consolidó como una herramienta clave. Cuatro de cada diez viajeros pagan en cuotas y más del 60% utiliza tarjeta de crédito, lo que permite sostener el consumo pese al encarecimiento. A la vez, crece la comparación de precios y la flexibilidad: muchos eligen destino en función de promociones y disponibilidad.

El comportamiento del viajero cambió. Hoy conviven quienes reservan con semanas de anticipación con otros que esperan ofertas de último momento. Las escapadas de tres o cuatro noches dominan el mercado, mientras que en viajes al exterior se extienden a una semana.

En este contexto, las promociones juegan un rol central. Agencias y plataformas ofrecen descuentos y cuotas sin interés para sostener la demanda. Aunque viajar es cada vez más caro, el turismo sigue funcionando como un termómetro de la economía: menos cantidad de viajeros, pero mayor gasto por persona.