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Identifican un linaje genético único en el centro de Argentina, con más de 8.000 años de historia

Un estudio paleogenético confirmó la existencia de un componente ancestral propio de la región central del país, que se mantiene en la población actual y demuestra una continuidad biológica sin reemplazos desde tiempos prehispánicos.

Una investigación reciente confirmó la existencia de un linaje genético exclusivo del centro de Argentina, con una antigüedad estimada en más de 8.500 años. Los resultados revelan que las poblaciones originarias de esa zona conservaron una continuidad biológica ininterrumpida, lo que significa que los habitantes actuales descienden directamente de comunidades locales que nunca fueron reemplazadas.

El hallazgo representa un avance significativo en el campo de la paleogenómica, ya que demuestra la permanencia de un componente genético propio que evolucionó en el mismo territorio durante milenios, incorporando nuevas variantes y mezclas sin perder su identidad original.

Una historia escrita en los genes

El estudio se basó en el análisis de 344 muestras pertenecientes a 310 individuos hallados en más de un centenar de sitios arqueológicos distribuidos entre el noroeste, noreste, este y centro del país. El material genético fue comparado con datos de ADN moderno mediante herramientas estadísticas y tecnológicas de última generación, lo que permitió reconstruir la historia evolutiva de la región.

Entre los resultados más destacados se identificó un linaje genético completamente nuevo, proveniente de restos humanos hallados en la actual provincia de Córdoba. Ese mismo linaje se rastrea luego en poblaciones que habitaron el territorio entre hace 4.600 y 150 años, lo que confirma su persistencia a lo largo del tiempo.

Migraciones y conexiones regionales

El componente genético central participó en al menos tres grandes migraciones dentro del actual territorio argentino. Una se dirigió hacia el noroeste, donde se mezcló con poblaciones andinas; otra avanzó hacia la región pampeana, convirtiéndose en la ascendencia predominante hace unos 800 años; y una tercera se expandió hacia el Gran Chaco, fusionándose con linajes amazónicos.

A pesar de estas interacciones, el análisis no halló indicios de desplazamientos masivos ni de sustitución poblacional. Por el contrario, las evidencias apuntan a una evolución local sostenida, en la que las comunidades adaptaron su genética sin perder sus raíces ancestrales.

Un mapa genético que redefine la historia

Los resultados también sugieren una diferenciación temprana entre las poblaciones del Cono Sur y otras zonas de Sudamérica, un proceso que comenzó hace al menos 10.000 años. Este hallazgo redefine el mapa genético del continente y refuerza la idea de que la región central de Argentina fue un núcleo de diversidad y continuidad humana desde tiempos remotos.