IMPSA argumentó su falta de pago y por qué fraccionó el aguinaldo en cuatro partes
A pesar de haber presentado en mayo un balance financiero que mostró ganancias por más de 12.800 millones de pesos, la empresa IMPSA, radicada en Godoy Cruz, anunció que abonará el medio aguinaldo correspondiente a junio en cuatro cuotas, lo que generó un fuerte malestar entre los trabajadores.
La compañía, privatizada en febrero de 2025 y actualmente controlada por ARC Energy, justificó la medida alegando retrasos en los pagos de varios proyectos en ejecución. Se trata de contratos heredados, que fueron reestructurados antes del cierre de la venta y resultaban fundamentales para concretar la privatización.
Malestar gremial y antecedentes de pagos en cuotas
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), gremio que nuclea a buena parte del personal de IMPSA, expresaron su rechazo a la decisión y remarcaron que la empresa ya venía fraccionando el pago del retroactivo correspondiente a la paritaria 2024, lo que agrava la situación económica de los trabajadores.
Además, recordaron que en abril la firma avanzó con una docena de despidos, que en su momento fueron presentados como desvinculaciones puntuales asociadas a criterios de productividad. Sin embargo, trascendió que entre los afectados había personal calificado y con años de antigüedad.
Un balance con ganancias y revalorización patrimonial
La medida de pago en cuotas contrasta con el optimismo financiero exhibido por los nuevos dueños. A mediados de mayo, ARC Energy celebró los resultados del primer balance tras la privatización, que reflejó una ganancia neta de $12.872 millones al 31 de marzo.
El mismo informe también destacó una revalorización del patrimonio, con un ajuste de $69.659 millones en concepto de propiedad, planta y equipos, lo que elevó el patrimonio neto de la compañía por encima de los $48.645 millones.
Un escenario de contrastes
Bajo control estatal, IMPSA había cerrado 2024 con pérdidas millonarias. La gestión privada, al menos en los papeles, mostró una rápida recuperación económica, pero enfrenta ahora tensiones internas por decisiones que afectan directamente al bolsillo de sus empleados.
Mientras los balances entusiasman a los directivos, el descontento crece entre los operarios, que denuncian falta de previsibilidad y deterioro de las condiciones laborales, en un contexto económico marcado por la inflación y el ajuste.