ADMINISTRACIÓN

IMPSA deja de ser mendocina: cómo será el futuro de la empresa tras su privatización

La histórica firma fue adquirida por ARC Energy, una compañía de capitales estadounidenses. Con una millonaria deuda y la promesa de inversión, surgen dudas sobre su sede, el empleo y su rumbo productivo.

IMPSA, la histórica empresa mendocina fundada en 1907 por Enrique Pescarmona, ha sido adquirida por ARC Energy, una firma de capitales estadounidenses. Esta operación marca un cambio significativo en la trayectoria de la compañía, que tras años de crisis financiera y administración estatal, ahora pasa a manos extranjeras.

Una venta sin valor de mercado

La transferencia de IMPSA se realizó mediante la cesión de acciones clase C al nuevo propietario. Sin embargo, la operación no incluyó un pago real, ya que la empresa arrastra una deuda superior a los 500 millones de dólares y carecía de recursos para afrontar sus compromisos, incluidos los salarios de sus empleados. Ante esta situación, ARC Energy se comprometió a inyectar capital para garantizar la continuidad operativa y cubrir obligaciones inmediatas.

IMPSA

El acuerdo se cerró con rapidez, incluso sin la presencia del gobernador Alfredo Cornejo, quien se encontraba en París. En su lugar, la vicegobernadora Hebe Casado encabezó el acto de firma, lo que generó ciertas tensiones dentro del ámbito político.

Un proceso de privatización con múltiples actores

La venta de IMPSA se da en un contexto en el que el Gobierno nacional, bajo la gestión de Javier Milei, ha impulsado un modelo de privatización con críticas hacia la intervención estatal previa. A lo largo de los años, la empresa ha estado vinculada a distintos gobiernos y figuras políticas, desde Enrique Pescarmona con el peronismo de Juan Carlos Mazzón, hasta la administración de Rodolfo Suarez con Alberto Fernández, y ahora Cornejo con Milei.

Deuda y desafíos futuros

El pasivo de IMPSA asciende a 570 millones de dólares, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como su principal acreedor, con una deuda de 164 millones de dólares (33% del total). Otros acreedores incluyen el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y el Banco Nación, con 111 millones de dólares, y el Banco de Brasil, con 61 millones de dólares.

Si bien se logró un acuerdo con los acreedores para reestructurar los pagos, sigue habiendo incertidumbre sobre el futuro de la empresa. Aún no se ha definido si mantendrá su sede en Mendoza ni cuántos puestos de trabajo se preservarán. IMPSA, que históricamente operó en la provincia, tuvo en el pasado su sede social en Luxemburgo y llegó a construir una planta en Brasil para fabricar aerogeneradores.

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Expectativas y preocupaciones

La adquisición de IMPSA por ARC Energy abre interrogantes sobre su futuro productivo y el impacto en la economía mendocina. Mientras los nuevos dueños buscan estabilizar la compañía, persiste la inquietud sobre el destino de los empleados y el papel que jugará la firma dentro del sector industrial argentino. Con la privatización, la empresa enfrenta el desafío de recuperar su competitividad y redefinir su rumbo en el mercado internacional.