Israel cerró su embajada en Argentina y refuerzan la vigilancia en la AMIA y otros sitios judíos
El gobierno de Israel decidió cerrar de manera preventiva todas sus embajadas en el mundo, incluida la sede diplomática en Argentina, luego del reciente ataque a instalaciones nucleares y militares en Irán. La medida fue adoptada tras declarar una alerta intermedia a nivel global para el personal diplomático y ciudadanos israelíes en el exterior.
En este contexto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ordenó un refuerzo de la vigilancia en puntos sensibles de la comunidad judía en el país, como la sede de la AMIA, colegios, clubes y templos religiosos.
Desde la sede diplomática israelí en Buenos Aires aclararon que "el cierre es de carácter preventivo y no responde a una situación específica en Argentina, sino que forma parte de una disposición general" adoptada por el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí. Cabe señalar que el embajador en Argentina, Eyal Sela, no se encuentra en el país, ya que viajó a Israel para participar de actividades oficiales junto al presidente argentino Javier Milei.
Alerta internacional y riesgo de represalias
El cierre de las embajadas responde a la posibilidad de eventuales represalias por parte de Irán, que podría utilizar a grupos aliados como Hezbolá y Hamás, ambas organizaciones consideradas terroristas por la legislación argentina.
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí también recomendó a sus ciudadanos en el extranjero que registren su ubicación y estado actual para facilitar una rápida asistencia ante cualquier incidente.
Por su parte, el Ministerio de Seguridad argentino, a través de su Dirección de Inteligencia Criminal, junto con la Dirección de Inteligencia Estratégica Militar del Ministerio de Defensa, coordina operativos especiales para custodiar los principales centros de la comunidad judía en Buenos Aires y otras ciudades del país.
Irán promete venganza y eleva la tensión
En paralelo, Irán levantó este viernes la llamada "bandera roja de la venganza" en la mezquita de Jamkaran, ubicada en la ciudad santa de Qom, a 140 kilómetros de Teherán. Este símbolo es una señal histórica de represalia y fue izado tras el ataque aéreo masivo israelí, en el que participaron 200 aviones de combate contra más de un centenar de objetivos militares y nucleares en suelo iraní.
Según medios iraníes como Tasnim News y Press TV, la población local reclamó represalias severas contra Israel en respuesta a los bombardeos.
El conflicto eleva la tensión en Medio Oriente y genera preocupación internacional ante la posibilidad de una escalada militar de mayor envergadura, con impacto también en países con presencia diplomática y comunidades judías importantes, como Argentina.