PERIODISMO ARGENTINO

La foto que rompió la impunidad: a 29 años del crimen de José Luis Cabezas

El 25 de enero de 1997, el reportero gráfico fue secuestrado y ejecutado en Pinamar tras haber fotografiado a Alfredo Yabrán. El crimen expuso la trama de poder, impunidad y complicidades políticas y policiales de los años noventa y se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión.

En la madrugada del 25 de enero de 1997, el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas en Pinamar expuso como pocos hechos la trama de poder, impunidad y violencia que atravesó a la Argentina de los años noventa. El crimen, cometido con una brutalidad extrema, se convirtió en un mensaje directo del poder mafioso hacia la sociedad democrática y hacia la prensa.

Cada 25 de enero, la memoria colectiva vuelve a la cava de General Madariaga, donde apareció su cuerpo calcinado dentro de su auto. Cabezas trabajaba para la revista Noticias y cubría la temporada de verano en el epicentro del veraneo de la clase política y empresarial, un escenario donde se mezclaban negocios, exhibición de poder y relaciones públicas bajo el clima del menemismo y la convertibilidad.

Esa madrugada, tras retirarse de una fiesta organizada por el empresario Oscar Andreani, fue secuestrado a pocos metros de la residencia del entonces gobernador bonaerense Eduardo Duhalde. Según quedó probado en el juicio, fue golpeado, esposado, obligado a arrodillarse y ejecutado con dos disparos en la nuca. Luego, los asesinos incendiaron el vehículo con su cuerpo dentro. Tenía 35 años, estaba casado y era padre de tres hijos; la menor tenía apenas cinco meses.

No fue un robo ni un hecho azaroso. Fue una ejecución planificada para silenciarlo.

José Luis Cabezas

La foto que rompió el anonimato

El crimen estuvo directamente vinculado con Alfredo Yabrán, uno de los empresarios más poderosos y enigmáticos de la época. Dueño de correos privados, depósitos fiscales y servicios de logística aeroportuaria, Yabrán construyó su imperio en las sombras y cultivó un anonimato casi absoluto.

Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente”, había dicho. Sin embargo, en el verano de 1996, José Luis Cabezas logró fotografiarlo caminando por la playa de Pinamar junto a su esposa. Esa imagen quebró el blindaje del anonimato y expuso al empresario ante la opinión pública.

En ese contexto, Yabrán mantenía un enfrentamiento público con el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, quien lo había denunciado en el Congreso como jefe de una mafia enquistada en el poder y acusada de buscar el monopolio de los servicios postales, incluido el Correo Argentino. La investigación periodística avanzaba sobre sus negocios y proyectos millonarios.

Poder político, policía y encubrimiento

La investigación del asesinato estuvo atravesada por maniobras de encubrimiento y desvío de pruebas. Sectores de la Policía Bonaerense sembraron pistas falsas y entorpecieron el expediente, en un contexto de internas políticas y complicidades entre poder económico, político y policial.

La Justicia probó que el crimen fue organizado por Gustavo Prellezo, un oficial de la Policía Bonaerense que trabajaba para la seguridad de Yabrán. Prellezo contrató a una banda de delincuentes conocida como “Los Horneros”, que actuó con zonas liberadas y métodos parapoliciales, emblema de lo que luego se conocería como “la maldita policía”.

Diez personas fueron condenadas por el asesinato.

Un símbolo contra la impunidad

Bajo la consigna “No se olviden de Cabezas”, la sociedad argentina se movilizó como pocas veces. El rostro del fotógrafo se convirtió en símbolo de la lucha contra la impunidad y en un emblema de la defensa de la libertad de expresión.

En 1998, acorralado por una orden de detención, Alfredo Yabrán se suicidó en un campo de su propiedad en Entre Ríos. La noticia fue confirmada tras la identificación del cuerpo y la autopsia oficial.

A 29 años del crimen, José Luis Cabezas sigue siendo un símbolo. Su asesinato marcó un antes y un después para el periodismo argentino y dejó una huella imborrable en la historia democrática del país.