La morosidad sigue en alza: casi 3 de cada 10 argentinos tienen deudas impagas
La morosidad de los hogares argentinos volvió a mostrar un deterioro durante abril. De acuerdo con un informe de la consultora Analytica elaborado sobre datos del Banco Central (BCRA), el 26,9% de las personas con financiamiento presenta deudas en situación irregular, lo que equivale a más de 5,3 millones de argentinos.
El estudio refleja un nuevo incremento de los incumplimientos en distintos segmentos del sistema financiero, incluyendo bancos, fintech, entidades no bancarias y otras formas de crédito al consumo.
Más de $74 billones en deudas
El relevamiento abarca a 19,8 millones de personas que mantienen algún tipo de financiamiento dentro del sistema financiero ampliado, que contempla bancos, billeteras virtuales, fintech, mutuales, cooperativas, cadenas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
En conjunto, las familias acumulan deudas por $74,2 billones, cifra equivalente al 6,5% del Producto Bruto Interno (PBI).
Si se analiza el volumen de créditos, la irregularidad alcanza al 15,4% del total de préstamos otorgados a personas físicas.
Los bancos concentran la mayor parte del endeudamiento, con el 82,4% del stock total, seguidos por las fintech con el 10,1% y otras entidades financieras no bancarias con el 7,5% restante.
Las fintech y las financieras muestran mayores niveles de mora
El informe revela importantes diferencias según el tipo de acreedor.
Entre quienes poseen deudas exclusivamente con bancos, el porcentaje de incumplimiento llega al 19,2%. En cambio, entre los usuarios que operan únicamente con fintech, la morosidad asciende al 28,9%.
La situación se vuelve aún más compleja en el caso de las entidades financieras no bancarias, donde el 32,2% de los deudores registra atrasos significativos.
Al medir la irregularidad por monto adeudado, los niveles también se amplían: la cartera irregular representa el 11,9% en bancos, el 21,6% en fintech y el 43,1% en otras entidades financieras.
El norte lidera el ranking de incumplimientos
Las provincias del norte argentino concentran las tasas más elevadas de morosidad.
San Juan encabeza el listado con un 36% de deudores en mora, seguida por La Rioja (35,3%) y Catamarca (34,8%).
En el otro extremo aparecen la Ciudad de Buenos Aires (16,1%), La Pampa (19,5%) y Neuquén (23,6%), con los menores niveles de incumplimiento.
Según Analytica, estas diferencias muestran que una menor inclusión financiera no necesariamente implica menores problemas de pago, ya que varias provincias con baja penetración del crédito exhiben altos niveles de mora.
Los jóvenes, el sector más comprometido
Uno de los datos más preocupantes del informe corresponde a los jóvenes de entre 18 y 30 años, donde la morosidad se acerca al 40%, el nivel más elevado entre todos los grupos etarios.
La consultora relaciona este fenómeno con las dificultades que enfrenta este segmento para insertarse en el mercado laboral. Durante 2025, la desocupación juvenil aumentó tanto entre mujeres como entre varones, afectando su capacidad de pago y deteriorando su historial crediticio.
Los especialistas advierten que esta situación genera un doble impacto: limita el acceso al financiamiento formal en el presente y condiciona las posibilidades de desarrollo económico y patrimonial a futuro.
Las diferencias también se observan dentro de Buenos Aires
En la provincia de Buenos Aires, el 27,7% de los deudores presenta atrasos relevantes, aunque las brechas son significativas entre distintas zonas.
Mientras que en el conurbano bonaerense la morosidad alcanza el 30,3%, en el interior provincial baja al 23,1%.
Entre los municipios con mayores niveles de incumplimiento se destacan Florencio Varela (38,3%), José C. Paz (37,3%), Moreno (35,9%), Malvinas Argentinas (35,1%) y Merlo (34,4%).
Por el contrario, los registros más bajos corresponden a Vicente López (15,1%), San Isidro (20,2%), Morón (21,9%), Tres de Febrero (23%) e Ituzaingó (25%).
El informe refleja un escenario de creciente presión sobre las finanzas de los hogares, en un contexto donde el acceso al crédito continúa expandiéndose, pero también aumentan las dificultades para sostener los pagos.