PRESUNTO ABUSO SEXUAL

La mujer que denunció a los rugbiers intentó quitarse la vida: "Me sacaron las ganas de vivir"

De acuerdo a la abogada defensora, Natacha Romano, la denunciante intentó, por segunda vez, terminar con su vida. Ocurrió este último viernes por la madrugada, y por eso no asistió a la pericia psicológica, que se programó para este martes. Dejó una carta de "despedida" escrita de puño y letra.

La abogada Natacha Romano, quien defiende a la mujer de 39 años que denunció a los rugbiers franceses por abuso sexual, reveló este lunes que la presunta víctima del ataque se quiso quitar la vida e incluso dejó una carta de despedida.

La defensora indicó que ocurrió este último viernes por la madrugada, y que es la segunda vez que sucede. Por esta razón no asistió a la pericia psicológica que tenía programada para ese mismo día y la pasaron para mañana martes 27 de agosto, aunque aún no se sabe si asistirá.

Si no acude, la Justicia podría dictar el sobreseimiento de los deportistas, como lo pidió la defensa hace al menos dos semanas.

Qué dice la carta de despedida

“Por creer en la Justicia me animé a denunciar, pero hoy sufro un apriete psicológico que jamás imaginé, me sacaron las ganas de vivir”, comienza el escrito en el que apunta directamente contra la Justicia de Mendoza y abogados de la causa.

“Espero puedan dormir tranquilos mirando a la cara a sus esposas, hijas y nietas. Me arruinaron la vida. Manejando a la prensa despiadadamente con una condena social en mi contra. Gracias Ministerio Público Fiscal. Gracias, me mataron en vida”, cerró la carta.

La carta de “despedida” que dejó la denunciante.

La declaración de una testigo que vio a la mujer con los rugbiers

En los últimos días, una testigo clave, afirmó que tras ver cómo ingresaron los rugbiers francesas y la mujer la noche del 7 de julio pasado en una habitación del hotel Diplomatic

Hugo Araudou, el principal acusado, junto a su compañero Oscar Jégou, conoció a la víctima en la discoteca Wabi y luego se dirigieron al hotel mencionado, donde el equipo francés se hospedaba tras derrotar a los Pumas. Viajaron en taxi, junto a otras dos personas más. 

La testigo había conocido a otro jugador francés en ese momento, y estaba a bordo del Cabify. ”Creo que a mitad de la noche vimos a los franceses. Estuvieron bailando con nosotras, yo estuve con uno”, dijo en la declaración, según informó Infobae.

En este sentido, cerca de las 5 de la madrugada, la mujer de Godoy Cruz y el jugador se fueron del local, junto con Araudou y la presunta víctima, a la que había visto poco antes “a los besos con este chico”.

Cómo se inició el caso

Todo comenzó en la madrugada del domingo 7 de julio, cuando la mujer de 39 años denunció haber sido víctima de abuso sexual, golpes, ahorcamiento y hasta privación de la libertad por parte de los jugadores franceses en el hotel Diplomatic de Mendoza, después de encontrarse con ellos en el boliche Wabi. Las cámaras de seguridad del hotel captaron los movimientos de los implicados, al llegar al lugar y luego al salir.

Tras presentar la denuncia y obtener informes médicos, los investigadores judiciales solicitaron la detención de Jégou y Auradou en Buenos Aires, donde se encontraban debido a compromisos deportivos. Una vez atrapados, los trasladaron de vuelta a Mendoza.

Así, los jugadores de la Selección de rugby de Francia están siendo investigados por abuso sexual agravado por acceso carnal y por ser cometido por dos o más personas, arriesgan una pena que va desde los 8 hasta los 20 años de prisión efectiva, pese a que actualmente están en libertad en Mendoza. Tienen prohibido salir del país.

Además, se conocieron audios que intercambiaron la víctima y una amiga, algo que se sumó a la investigación. En ese material se registra una frase de la mujer: “No sabés lo lindo que era este francés, el más alto, era terrible el pendejo”. De igual modo, la mujer indicó que eran “un poco fuertes”, por lo que le contó que le quedaron moretones en diferentes zonas del cuerpo.

De acuerdo con el informe del Cuerpo Médico Forense “no hubo golpes de puño, ni lesiones en el cuello por situación de asfixia”, aunque sí marcas en los pechos y en las piernas.