MISIÓN ESPACIAL

Las ocho explosiones que guiaron el regreso seguro de artemis II a la tierra

La cápsula Orion ejecutó una maniobra clave antes del reingreso: una secuencia de propulsores que definió la trayectoria y garantizó la seguridad de la tripulación

El regreso de la misión Artemis II marcó un hito en la exploración espacial y tuvo un momento crítico: una secuencia de ocho impulsos que resultaron decisivos para que la nave pudiera volver a la Tierra sin riesgos.

A bordo de la cápsula Orion, los astronautas activaron los propulsores justo antes del reingreso. Aunque en el vacío no hay sonido, dentro de la nave percibieron los golpes de cada encendido como señal de que la maniobra se ejecutaba correctamente.

Ese procedimiento permitió ajustar con extrema precisión el ángulo de entrada a la atmósfera, fijado en 6,2 grados. Una mínima desviación podía provocar desde que la nave quedara a la deriva en el espacio hasta su destrucción por el calor extremo.

Artemis

El sistema de propulsión, desarrollado por la NASA junto a la Agencia Espacial Europea, combinó un motor principal con múltiples propulsores de control que realizaron correcciones milimétricas en el tramo final del viaje.

Además, la cápsula utilizó la técnica de “reentrada con salto”, que le permitió disipar parte del calor y la velocidad antes del descenso definitivo. Su escudo térmico soportó temperaturas cercanas a los 2.700 grados, en una de las fases más exigentes de la misión.

El operativo concluyó con el despliegue de paracaídas y el amerizaje en el océano Pacífico, tras completar el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años.

La misión no solo validó sistemas clave para futuras expediciones, sino que también demostró que la precisión técnica y la coordinación internacional son fundamentales para avanzar en los próximos pasos del programa Artemis, que apunta a llevar humanos nuevamente a la superficie lunar.