ALIMENTACIÓN

Nutrición en Argentina: especialistas advierten sobre la crisis de acceso a dietas saludables

Casi 26 millones de argentinos presentan sobrepeso u obesidad. En el XXIII Congreso Argentino de Nutrición, especialistas advirtieron sobre la brecha entre la producción y el acceso a dietas saludables y plantearon la necesidad de declarar la obesidad como enfermedad crónica.

En un momento en que la obesidad se presenta como uno de los desafíos más urgentes para la salud pública, Argentina se prepara para un encuentro decisivo. El XXIII Congreso Argentino de Nutrición, que se desarrolla del 3 al 5 de septiembre en Buenos Aires, reúne a expertos, investigadores y legisladores, y pone sobre la mesa un proyecto inédito: declarar la obesidad como una enfermedad crónica.

El congreso llega acompañado de un informe contundente: casi 26 millones de argentinos presentan sobrepeso u obesidad, en un escenario donde los problemas de acceso a una dieta saludable se profundizan especialmente en los sectores vulnerables.

 

Malnutrición: un problema que atraviesa todas las edades

El documento “Sistema alimentario en la Argentina: seguridad alimentaria, dietas saludables y salud ambiental”, coordinado por Sergio Britos, describe un patrón que combina excesos calóricos con déficits de nutrientes esenciales.

  • En niños, se detectan déficits de hierro, vitamina D, calcio, zinc y ácidos grasos esenciales.
  • En adolescentes, prevalece el bajo consumo de frutas, verduras y lácteos, junto a excesos de harinas refinadas y panificados.
  • En adultos, se registran altos índices de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.


Además, el 35,5% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2024, lo que significa que más de uno de cada tres chicos carece de acceso estable y suficiente a los alimentos necesarios.

“La malnutrición no es solo la falta de comida. Es muy especialmente el hambre de calidad”, subrayó la licenciada en Nutrición Ayelén Borg, coautora del informe.

 

El informe detalla que, aunque el país cuenta con una disponibilidad energética superior a las 3.300 calorías por persona, la producción prioriza granos, aceites y carnes, relegando frutas, verduras, legumbres y lácteos.

Esto genera que los alimentos más nutritivos sean también los más caros: 100 calorías de frutas o lácteos pueden costar hasta siete veces más que la misma cantidad proveniente de panificados o harinas.

El 40% del precio de los alimentos corresponde a impuestos, e incrementa aún más las desigualdades en el acceso.

 

Educación alimentaria y políticas públicas pendientes

Los especialistas también señalaron la falta de una estrategia clara que vincule la producción con las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).

En relación al Etiquetado Frontal de Alimentos, vigente desde hace dos años, el informe advierte que, aunque más de la mitad de los consumidores declara estar dispuesta a usarlo, su impacto real en los hábitos aún es limitado.

“La educación es fundamental, pero no alcanza con decirle a la gente qué debe comer si no tiene los medios para hacerlo. Hay que enseñar, sí, pero también garantizar que lo aprendido se pueda poner en práctica”, concluyó Britos.