ABERRANTE CRIMEN

Perdió la prisión domiciliaria la mujer que habría asesinado a su pareja en Guaymallén

Una jueza revocó la domiciliaria de Adriana Suárez, sospechada de haber participado en la tortura, asesinato y descuartizamiento de César Rodas en Guaymallén. Se avecina una audiencia clave que definirá el futuro de los tres detenidos.

La Justicia provincial resolvió de forma contundente en uno de los casos más estremecedores del año: Adriana Valeria Suárez ya no podrá continuar bajo el régimen de prisión domiciliaria y seguirá alojada en una unidad del Servicio Penitenciario de Mendoza.

Suárez, de 40 años, estaba cumpliendo una condena previa por robo agravado, pero había accedido al beneficio de la detención en su domicilio, tras acreditar que tenía bajo su cuidado a sus cinco hijas menores. Sin embargo, todo cambió a partir del crimen de César Darío Rodas (41), ocurrido en junio en su vivienda de Dorrego, Guaymallén.

Una decisión que pesaba y un crimen que conmocionó

La jueza Eleonora Arenas avaló el pedido del fiscal de Ejecución Penal Jorge Calle, quien solicitó dejar sin efecto el beneficio otorgado a la mujer. Aunque Suárez ya había sido trasladada al complejo Almafuerte II tras el hallazgo del cuerpo, faltaba esta confirmación judicial para formalizar su nueva condición de detenida en cárcel común.

El caso es investigado por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, y ha ganado notoriedad por el grado de violencia extrema que se le atribuye a los hechos. La víctima fue torturada, asesinada y desmembrada, en un contexto de venganza personal que aún se investiga.

 

La brutalidad como evidencia

De acuerdo con la acusación, durante varias horas Rodas fue golpeado, humillado y torturado por un grupo de tres personas. El motivo: una supuesta acusación de abuso sexual contra una de las hijas de Suárez, luego desestimada por los informes forenses.

Entre las vejaciones denunciadas: uso de botellas de vidrio para provocar lesiones, golpes con manopla y palos, dedos martillados, y un ritual de humillación que incluyó obligarlo a leer la Biblia y pedir perdón de rodillas. Según la reconstrucción, dos de los acusados habrían continuado con las agresiones hasta matarlo y luego descuartizar su cuerpo. Partes del cadáver fueron dadas a los perros, y otras, incineradas en una chimenea.

La causa sigue su curso

El próximo 21 de agosto, Suárez y los otros imputados —Marcelo Rubén Altamirano y Ángel Jonatan Quiros— participarán de una nueva audiencia, donde se definirá si continúan privados de la libertad mientras avanza la causa. El juez Gabriel Bragagnolo tendrá la última palabra sobre la prisión preventiva solicitada por la fiscalía.

Con el caso aún en etapa de investigación, la revocación de la prisión domiciliaria sienta un precedente clave en causas de alta violencia, y deja abierta la discusión sobre los criterios judiciales para otorgar beneficios en contextos de vulnerabilidad familiar.

La casa donde ocurrió el crimen.