Qué se conmemora el Jueves Santo y por qué es importante para los cristianos
El Jueves Santo es una de las celebraciones más significativas dentro del calendario litúrgico cristiano. Este día abre el Triduo Pascual, el periodo de tres días en el que los creyentes conmemoran los momentos más cruciales de la fe cristiana: la Pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo.
Durante el Jueves Santo, según los evangelios canónicos, tuvo lugar la Última Cena, el encuentro final de Jesús con sus doce apóstoles antes de ser arrestado. En esa cena, Jesús instituyó la Eucaristía, uno de los sacramentos fundamentales del cristianismo. Tomó pan y vino, y dijo: Tomad y comed, este es mi cuerpo... Tomad y bebed, esta es mi sangre, que será derramada por vosotros.
Además, en ese encuentro anunció que Pedro lo negaría tres veces y que Judas Iscariote lo traicionaría, cumpliendo así las escrituras.
Otro acto clave del Jueves Santo es el lavado de pies, descrito en el Evangelio de Juan, en el que Jesús lava los pies de sus discípulos como símbolo de humildad, servicio y purificación espiritual.
Tras la Última Cena, Jesús se retiró a orar. Los evangelios ubican este momento en distintos escenarios: Mateo y Marcos mencionan el huerto de Getsemaní, mientras que Lucas lo sitúa en el Monte de los Olivos. Fue en ese contexto donde Jesús fue arrestado, marcando el inicio de su camino hacia la cruz.
El Viernes Santo se recuerda su crucifixión, y el Domingo de Pascua, su Resurrección, acto que representa el paso de la muerte a la vida, y el triunfo sobre el pecado, según la doctrina cristiana.
La celebración del Jueves Santo no solo es una conmemoración litúrgica, sino un momento de profunda reflexión espiritual sobre el sacrificio, la entrega y el amor incondicional que, según la fe cristiana, Jesús ofreció a la humanidad.
Texto: Alexis Paiva Mack