¿Renegociar o rescindir? Opciones para inquilinos atrapados en la vieja Ley de Alquileres
Cómo afecta la vieja Ley de Alquileres a los inquilinos
La derogación de la Ley 27.551 tras el DNU 70/2023 generó un aumento del 300% en la oferta de propiedades para alquiler, pero también dejó a muchos inquilinos atrapados en contratos con incrementos de hasta el 292% anual, muy por encima de los valores actuales del mercado. Según datos de Zonaprop, mientras los alquileres subieron un 105,3% interanual, los ajustes por el índice ICL alcanzaron el 238,6%.
Frente a esta situación, los inquilinos con contratos regidos por la normativa anterior enfrentan tres opciones principales:
1. Renegociar los términos del contrato
La renegociación requiere un acuerdo entre ambas partes. "Es clave encontrar un equilibrio entre el ajuste del mercado y las posibilidades del inquilino", explica María Elías, de Capital Brokers. Los propietarios también se benefician, ya que evitarían la pérdida de ingresos por vacancias.
2. Rescindir y mudarse
Con la mayor oferta actual, rescindir es una opción viable. La vieja normativa permite hacerlo unilateralmente, cumpliendo con preavisos y multas menores que las exigidas antes. Los nuevos contratos, además, ofrecen mayor flexibilidad para ajustarse a las necesidades de los inquilinos.
3. Mantener el contrato vigente
En casos donde los contratos iniciaron con valores bajos, muchos optan por seguir pagándolos pese a los ajustes. Esto se da especialmente cuando los aumentos, aunque altos en porcentaje, se traducen en valores que siguen siendo competitivos frente a los actuales.
Soluciones en otros países
En ciudades como Nueva York, la mediación ayuda a renegociar contratos antes de su vencimiento. En Berlín, los ajustes están limitados por ley para evitar aumentos abruptos, y en París, se incentiva a propietarios con subsidios para mantener precios accesibles. Estas estrategias podrían servir como inspiración para abordar la volatilidad del mercado argentino.