Se complica la eliminación de las PASO: el Gobierno pierde terreno
Con la actividad parlamentaria paralizada hasta marzo, el Gobierno enfrenta serias dificultades para suspender las elecciones primarias obligatorias (PASO). La falta de consenso y los ajustados tiempos legislativos complican la posibilidad de concretar una reforma electoral antes del plazo límite del 5 de mayo.
Tiempos legislativos en contra
El oficialismo necesita aprobar una ley en ambas cámaras para eliminar las PASO, algo que requiere tanto agilidad legislativa como acuerdos políticos. Sin embargo, la decisión de no convocar a sesiones extraordinarias durante el verano acorta drásticamente los tiempos. Si la actividad en el Congreso se retoma recién en marzo, el margen para aprobar una reforma será casi inexistente.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, admitió que será necesario un tratamiento acelerado en las comisiones de ambas cámaras. No obstante, lograr este nivel de celeridad en un contexto de desacuerdos políticos parece improbable.
Falta de apoyo político
Más allá del factor tiempo, el mayor obstáculo es la falta de apoyo en el Congreso. Bloques opositores, como el PRO y la UCR, se niegan a eliminar las PASO, una herramienta clave para la organización interna de las fuerzas políticas.
La relación entre el presidente Javier Milei y el líder del PRO, Mauricio Macri, atraviesa un momento de tensión, dificultando aún más los acuerdos. Macri acusa al Gobierno de "destrato" hacia su espacio político y prepara listas propias, dejando abierta solo una mínima posibilidad de alianzas en algunos distritos.
Una agenda trabada
La parálisis legislativa no solo afecta a la discusión sobre las PASO. Proyectos clave del oficialismo, como la privatización de Aerolíneas Argentinas o leyes de Antimafia, también están frenados por la falta de consenso con los aliados habituales.
Si el Gobierno insiste en eliminar las PASO, podría agravar aún más la ruptura con el PRO, complicando su capacidad de avanzar con otras iniciativas en un Congreso donde no tiene mayoría. La falta de diálogo y la tensión política marcan un inicio de año desfavorable para las aspiraciones del oficialismo.