SpaceX reordena Starlink y baja la altitud de miles de satélites para evitar colisiones
La empresa SpaceX anunció un cambio clave en la operación de su constelación Starlink: reducirá la altitud de 4.400 satélites, que pasarán de operar a 550 kilómetros a unos 480 kilómetros sobre la superficie terrestre. La medida apunta a disminuir la congestión orbital y a prevenir escenarios de colisiones en cadena.
La decisión llegó en un contexto de saturación inédita de la órbita baja terrestre, donde ya operan más de 14.000 satélites, de los cuales más de 9.000 pertenecen a Starlink. En las últimas semanas se registraron incidentes críticos, como la explosión de un satélite de la red y un acercamiento extremo con un satélite chino, episodios que reavivaron el temor al Síndrome Kessler, una reacción en cadena de colisiones y escombros espaciales.
Según explicó Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de SpaceX, el descenso orbital busca mejorar la seguridad espacial ante factores difíciles de controlar, como maniobras descoordinadas de otros operadores. El plan se ejecutará a lo largo de 2026 y cuenta con coordinación del US Space Command y organismos reguladores.
Uno de los motivos técnicos centrales es la llegada del Mínimo Solar, una fase del ciclo solar que reduce la densidad de la atmósfera superior. En ese escenario, los satélites inactivos tardan más en caer y desintegrarse. Al operar a menor altura, SpaceX estima que el tiempo de permanencia de residuos espaciales se reducirá en más de 80%, pasando de años a apenas meses.
Con esta reconfiguración, la compañía busca limpiar más rápido la órbita, reducir la probabilidad de choques y sostener la expansión futura de Starlink, que proyecta seguir creciendo en los próximos años. El movimiento marca un cambio estratégico en la gestión del tráfico espacial y refuerza el debate global sobre el uso responsable del espacio.