Teatro Independencia: 99 Años de Historia y Esplendor Cultural en Mendoza
A mediados del año 1922, siendo gobernador Carlos Washington Lencinas, el Gobierno de la Provincia remitió a la Legislatura un proyecto de ley sobre la construcción de un teatro, hotel y casino anexo. En esta manzana había funcionado la vieja Penitenciaría y al momento era ocupada por el Cuartel General de Bomberos. El resultado fue una manzana con unidad de estilo arquitectónico, quizás una de las primeras construidas con ese criterio en Mendoza. El casino fue inaugurado el 15 de marzo de 1924, el Hotel Plaza el 4 de abril de 1925 Tanto el hotel como el teatro fueron realizados dentro de los cánones formales del academicismo francés. Ambos de dos plantas, presentan como remate superior del acceso un frontis cuyo tímpano carece de ornamentación, aunque la cornisa está finamente trabajada.
El frontis está sustentado simétricamente por cuatro columnas lisas pareadas, sobre plintos de mármol verde, con capitel compuesto jónico - corintio y vistosas guirnaldas.
Con respecto a la primitiva distribución interna se señalaban las cuatro grandes zonas tradicionales en un teatro a la italiana: vestíbulo de ingreso -con amplia escalera a la izquierda que conduce al piso alto-, la sala propiamente dicha - conformada por patio de butacas y cuatro pisos interiores -, la zona del escenario y foso de orquesta y, finalmente, el patio de camarines desde el que se accedía a los tres niveles de habitaciones y sanitarios que utilizaban los artistas.
Mucho se ha discutido acerca del autor o los autores del proyecto original del teatro. Se cree que, tal como se acostumbraba en la época para obras de esta importancia, un estudio de arquitectura de Buenos Aires confeccionaba el proyecto, que luego vendía a la empresa encargada de levantarlo. El arquitecto Alfredo Israel firmó los planos definitivos y la memoria descriptiva de las obras. La empresa constructora fue Perrone y Ayerza.
La preinauguración se realizó el 14 de noviembre de 1925. En esa ocasión, se llevó a cabo un festival artístico organizado por la Brigada de Señoras de la Liga Patriótica con fines benéficos.
Bajo la intervención federal del Dr. Enrique Mosca, el 18 de noviembre de 1925 se inauguró oficialmente el Teatro Independencia con la representación de la obra La emigrada, de Vicente Martínez Cuitiño, por la compañía argentina de Dramas y Comedias que encabezaba la prestigiosa actriz Camila Quiroga y dirigía Joaquín de Vedia. La misma compañía ya la había estrenado en la inauguración del teatro Ateneo, de Buenos Aires.
LOS PRIMEROS AÑOS
En 1928 se puso al frente de la programación a la Sociedad Angeloni y Compañía. Esta nueva empresa acostumbraba anunciar los espectáculos en los diarios con la denominación de Cine Theatre Independencia: arte - moralidad - confort. En estos años predominó la proyección de películas mudas con acompañamiento de orquesta en vivo o de piano. Al otro día se consignaban en los diarios los asistentes al moderno coliseo en listas separadas para señoritas, señoras y caballeros.
A cada uno de los asistentes se le obsequiaba un número de rifa de un proyector cinematográfico Pathé para familia. Es la etapa en la que se promocionaba en cada función los adelantos técnicos de la sala: El único teatro que tiene puertas de escape para el público y los artistas, telón de amianto y tanque de lluvia para incendios.
Las presentaciones en vivo abarcaron un amplio espectro: compañías de revistas, operetas, zarzuelas, recitales poéticos y musicales, orquestas de tangos, elencos de diversos géneros teatrales, conferencias y bailes de carnaval. Sin embargo, en enero de 1928, se ofreció un espectáculo desusado y hasta insólito: el Teatro Independencia se convirtió en picadero de circo. Según la prensa, transformar el teatro en circo era la última innovación de los teatros europeos. De esta manera, se presentó el Circo Spadoni - 80 celebridades mundiales 80 - con números que superaban lo esperable para este tipo de salas, puesto que aún sigue siendo un misterio cómo lograron introducir un elefante y un caballo árabe.
En esos años 20, fue un hito cultural la conferencia que, sobre el tema Caracteres de nuestro tiempo, pronunció el filósofo José Ortega y Gasset.
PRIMERA GRAN REMODELACIÓN
Se incorporaron detalles ornamentales de estilo francés con reminiscencias griegas, combinaciones con mármoles, colocación de espejos en el hall previo a la sala, así como la instalación de cortinados de color que armonizaban convenientemente con la pintura de los muros, butacas y telón de boca. Se cambiaron las puertas de acceso a la sala y a los palcos laterales. Se hicieron más confortables las butacas y se elevaron sobre tarimas en los sectores que lo requerían para una mejor visibilidad del escenario. Todo el ambiente fue iluminado con una suave luz difusa cenital que aportaba una confortable estancia al espectador. Además, se instalaron equipos de aireación, refrigeración y calefacción para servir a las necesidades de la sala.
El 26 de abril de 1944 se reinauguró con la proyección del clásico filme Casablanca. Las carretas y diligencias primitivas y el lento ferrocarril fueron reemplazados por trenes más rápidos y por el avión, que permitieron los viajes relámpagos por un fin de semana.
En 1950 se estableció un acuerdo de locación entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Sociedad Inmobiliaria Schauffhausen, por el cual la Universidad lo arrendaría hasta 1954 para hacer funcionar allí las Escuelas Superiores de Música y de Arte Escénico, el Instituto de Arte Coreográfico, los Coros, la Orquesta Sinfónica, el Salón de Grados y sus dependencias administrativas.
INCENDIO
El 22 de octubre de 1963, un incendio declarado durante la noche mantuvo cerrada la sala por casi dos años. Se perdió el escenario, el telón de boca, las primeras filas de butacas y algunos instrumentos musicales como el piano y los timbales de la orquesta. El 25 de septiembre de 1965 se inauguró con la presentación del Ballet del Teatro Colón
SEGUNDA REMODELACIÓN
En diciembre de 1971 comenzó una nueva refacción que colocó moquetas por todas partes: platea, palcos, hall, escaleras, oficinas, etc. Se ensanchó y elevó la boca del escenario e instaló una serie irregular de tubos de cobre que, a modo de araña central, contribuía a mejorar la acústica, disminuida por tanta alfombra. Los camarines fueron provistos de mayores comodidades, se sumó un nuevo sistema de calefacción y se habilitó en el hall una cafetería.
Durante los ochenta renovaron sus visitas el Teatro Colón, ofreciendo ópera y ballet de primer nivel, y la Comedia Nacional del Teatro Cervantes con dos obras dirigidas por Rodolfo Graziano.
TERCERA REMODELACIÓN
Se inauguró el 8 de julio de 1991. El plafond central de tubos de cobre desapareció para dar paso a una elegante araña art nouveau rodeada por moldura; otra bella araña engalanó el hall central.
AMPLIACIÓN Y CUARTA GRAN REMODELACIÓN
Las reformas edilicias y técnicas realizadas en esta última remodelación constituyen un cambio de concepto respecto del funcionamiento tradicional del teatro. El Independencia se transformó en lo que se denomina un teatro-taller, concentrando en su seno una diversidad de espacios para la elaboración y ensayo de los distintos momentos del proceso de las obras. Con la idea de convertir al teatro en una pequeña ciudad cultural, se prevé una intensa actividad interna, paralela a la presentación pública de los espectáculos.
UNA ÉPOCA DORADA
Entre 2007 y 2014, la Sala Mayor de Mendoza vivió una etapa de esplendor, convirtiéndose, como pocas veces en su historia, en un centro de producciones artísticas propias. Así llegaron, después de mucho tiempo, temporadas de ópera y ballet, producciones teatrales de envergadura realizadas íntegramente por artistas locales, y visitas emblemáticas del país y del mundo.
Una de las joyas de esta época fue la presentación de la ópera El elixir de amor, de Gaetano Donizetti, dirigida magistralmente por Marizul Ibáñez en 2009. Esta producción marcó el inicio de un ciclo que devolvió la ópera al escenario del Independencia, posicionando a la provincia como un referente del género en el interior del país.
|Otros hitos teatrales de la época fueron El hombre que no quiso volver, escrita por el mendocino Humberto Crimi, que dio apertura a un ciclo de puestas en escena de obras mendocinas cuyos libros existiesen en formato físico en la Biblioteca San Martín. El hombre que no quiso volver trajo de regreso, luego de años, a Maximino Moyano a la dirección teatral, conformando un elenco de notables del quehacer teatral local como Ibis Lusetti de Cepparo, Lucy Fernández, Jorge Fornés, Gabriela Gantus, Daniel Paris, Miguel Calderón, Dardo Boggia, Sonya Sejanovich, Alberto Piantino y el propio Maximino Moyano.
Otros momentos inolvidables lo constituyeron las producciones Il Tartuffo dirigida por el genial Ernesto Suarez con Mario Ruarte, Daniel Encinas, Alicia Casares, Gladys Ravalle, Sandra Viggiani, Marcelo Lacerna, Marcelo Ríos, Marcela Montero, Ernesto Suárez y Daniel Quiroga.
En 2011 se estrenó Las Alegres Comadres con Sandra Viggiani, Marcela Montero, Guillermo Troncoso, Daniel Posada y Marcelo Lacerna, Melisa Lara, David Maya, Hugo Yañez, Cristian Di Carlo, Verónica Manzone y Agustina Tornello. A este elenco se sumó la participación de Vilma Rúpolo con el Ballet de la Universidad Nacional de Cuyo.
Respecto del obras de ballet, la época ofreció obras notables Estancia de Ginastera, Giselle La Bayadera Federal Tango" ofreció montajes memorables como Giselle, que capturaron la atención de audiencias de todas las edades. También es recordada la charla ofrecida por Mikhail Baryshnikov en 2015.
El reconocimiento nacional e internacional
El impacto cultural y artístico de esta etapa fue tan significativo que en 2011, el Teatro Independencia fue declarado Monumento Histórico de la Nación Argentina por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Este reconocimiento no solo destacó el valor patrimonial del edificio, sino también su papel como símbolo de la creatividad y el talento mendocino.
El Teatro Independencia, cumple hoy 99 años, mendocinos y mendocinas aplausos de pie, con orgullo y mucho amor, para él, para el sinnúmero de artistas que han pasado por sus instalaciones, y aún lo siguen haciendo, para directores, directoras, técnicos y técnicas, y todo el personal administrativo, de maestranza etc, de su larga historia: Felicitaciones y Muy Feliz Cumpleaños!