Un informe de 2018 advertía sobre las inundaciones en Bahía Blanca y fue archivado
Según publica la Agencia Noticias Argentinas (NA), un informe realizado entre 2017 y 2018 por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en convenio con la Municipalidad de Bahía Blanca, ya alertaba sobre los riesgos de inundaciones en la ciudad. El documento identificaba las principales debilidades del sistema de drenaje urbano y proponía soluciones concretas para evitar el colapso en caso de lluvias extremas. Sin embargo, las recomendaciones quedaron archivadas y nunca se aplicaron.
El ingeniero civil Horacio Varela, docente de la UTN y uno de los autores del estudio, explicó que Bahía Blanca es un lugar altamente vulnerable debido a su ubicación geográfica entre la sierra de La Ventana y el puerto. Históricamente ha padecido inundaciones, al menos desde comienzos del siglo XX, y ya en 1933 se había planteado la necesidad de construir un embalse para mitigar el impacto de las lluvias.
"Desde hace casi 100 años se sabe que se necesita infraestructura, pero nunca se hizo lo necesario", sostuvo Varela en diálogo con LT3 de Rosario.
Un sistema de drenaje colapsado
El especialista explicó que el temporal del último fin de semana dejó en evidencia el colapso del sistema pluvial, que fue diseñado hace un siglo y nunca se modernizó de acuerdo con el crecimiento urbano. Según el informe, en 1944 -la última gran inundación- precipitó 300 milímetros en la sierra y 150 en la cuenca en tres días.
"En esta ocasión fue al revés: llovió poco en la sierra, pero muchísimo en la ciudad. La tormenta quedó prácticamente detenida sobre Bahía Blanca", detalló el entrevistado.
Uno de los datos más alarmantes es que el arroyo Napostá, históricamente señalado como el principal causante de los desbordes, en esta oportunidad solo aportó el 15% del agua que causó las anegaciones. El resto provino del sistema de drenaje que no dio abasto, debido a la falta de obras y planificación.
"Las calles se convirtieron en ríos porque el agua no tenía por dónde escurrir. Se habilitaron construcciones sin infraestructura pluvial adecuada y eso agravó todo", indicó el ingeniero.
Uno de los principales problemas que dejó la tormenta fueron los socavones de hasta 4 metros de profundidad en diferentes puntos. Según Varela, esto se debe a que Bahía Blanca tiene un suelo muy permeable en la superficie, pero con una capa inferior de tosca impermeable.
"En los barrios más altos el agua escurrió con mayor velocidad y causó erosión en las calles, arrastrando tierra y dejando enormes pozos", explicó. Como resultado, varias familias quedaron aisladas y no pueden salir de sus viviendas porque el suelo cedió bajo el agua.
El informe de 2018 recomendaba que se implementara un sistema de retención en los lotes para descomprimir la red pluvial y evitar su colapso. Sin embargo, esta medida nunca fue adoptada.
"Las ciudades antes trataban de drenar el agua lo más rápido posible, pero eso ya no es viable. Hoy la estrategia es evitar que llegue al sistema pluvial", sostuvo Varela.
El impacto del cambio climático y la posibilidad de nuevas tormentas
El ingeniero advirtió que este tipo de fenómenos pueden volver a repetirse con mayor frecuencia debido al cambio climático.
"Hasta hace poco analizábamos estos eventos como fenómenos con determinada recurrencia, pero ahora todo está cambiando", alertó.
Hace 15 meses Bahía Blanca sufrió una tormenta con viento extremo que voló techos y dejó destrozos. Ahora enfrenta una inundación récord con más de 300 milímetros de agua en pocas horas.
"Antes estas tormentas ocurrían en tres días. Ahora,caen en diez horas. Son eventos cada vez más violentos y destructivos. Sin infraestructura adecuada, esto va a volver a pasar", concluyó Varela.