IMPORTANTE GALARDÓN

Una prestigiosa bodega mendocina recibió un premio internacional por sus prácticas sustentables

Se trata de Doña Paula, que fue distinguida con el Oro Internacional en los Best Of Wine Tourism 2025, en reconocimiento a su compromiso con la innovación, la educación y el cuidado ambiental. El premio consolida a Mendoza como una de las capitales mundiales del vino sostenible.

La bodega mendocina Doña Paula, ubicada en Luján de Cuyo, fue reconocida con el Oro Internacional en la categoría Prácticas Sustentables durante la gala de los Best Of Wine Tourism 2025, celebrada en Burdeos, Francia, el 6 de noviembre.

El galardón, entregado en el marco de la Conferencia Anual de las Grandes Capitales del Vino (Great Wine Capitals, GWC), posiciona a la empresa como una de las referentes del enoturismo sustentable a nivel global.

Durante la ceremonia, Mauricio Palacios, director ejecutivo de la bodega, y Noelia Rinaudo, responsable de hospitalidad, recibieron el premio de manos del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien acompañó a la delegación provincial en la celebración internacional.

 

Un modelo mendocino de gestión responsable

Fundada en 1997, Doña Paula ha logrado consolidarse como una bodega líder de la vitivinicultura argentina, destacándose por integrar calidad, ciencia y sustentabilidad en cada etapa de su producción.

Desde 2017, la empresa implementa prácticas sustentables que atraviesan toda su gestión, desde el viñedo hasta la experiencia turística, invitando a los visitantes a conocer el vino desde una perspectiva educativa, sensorial y ambientalmente consciente.

Entre sus iniciativas se destacan:

  • Programas educativos: la Escuela de Viñedos permite a los trabajadores agrícolas completar sus estudios dentro del horario laboral y participar luego en talleres comunitarios, fortaleciendo el tejido social local.
  • Gestión de residuos: los corchos reciclados se transforman en souvenirs y materiales informativos, mientras el resto de los residuos se reutiliza o se composta junto a familias de la comunidad, fomentando la economía circular.
  • Preservación ambiental: la protección de un cinturón verde de 250 hectáreas sirve como refugio para especies nativas, promoviendo la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema vitivinícola.
  • Gastronomía sustentable: los visitantes disfrutan de productos frescos de la huerta, integrados en una propuesta gastronómica local que conecta con los ciclos naturales y refuerza el vínculo con la tierra.
  • Accesibilidad e inclusión: toda la señalética y comunicación están diseñadas con criterios neuroamigables, garantizando una experiencia accesible para públicos diversos.