PRESUNTO ABUSO SEXUAL

Una testigo clave en el caso de los rugbiers franceses reveló cómo conocieron a la víctima

Una amiga de la denunciante, quien estuvo con ella la noche del sábado 6 de julio, reveló cómo uno de los jugadores conoció a la mujer en el boliche Wabi. Luego dijo que al día siguiente intercambiaron mensajes de texto, donde le contó lo sucedido con Hugo Auradou y Oscar Jégou, previo a que se radicara la denuncia.

En esta semana se sumaron distintos testimonios claves al caso contra los dos rugbiers franceses acusados de abuso sexual y violencia en un hotel ubicado en el centro de Mendoza. Uno de ellos es el de la mujer que estuvo con la denunciante de 39 años en el boliche donde conoció a los jugadores Hugo Auradou (20) y Oscar Jegou (21).

De esta forma, la testigo relató lo que sucedió aquel sábado 6 de julio, día en que Francia venció a Los Pumas, y la madrugada del domingo 7 de julio. Según su declaración, ambas se conocen porque viven en el mismo complejo de departamentos y se juntaron durante las últimas horas del día para luego salir a bailar al boliche llamado Wabi. Allí, también acudió parte del plantel del seleccionado francés de rugby.

Una vez las mujeres llegaron al local bailable, no estuvieron juntas demasiado tiempo. En este sentido, la amiga detalló que, mientras estaban en el sector VIP, la vio hablar con uno de los integrantes del equipo. Sin embargo, no pudo establecer si se trataba de Auradou.

Luego confirmó que no volvieron juntas al complejo de departamentos, coincidiendo con el testimonio de la mujer de 39 años, quien dijo que se subió a un taxi con otra chica y otro de los jugadores. Con ellos se dirigió hasta el hotel Diplomatic, donde habría ocurrido el abuso sexual por parte de Auradou y Jegou.

Varias horas después, ya del domingo 7 de julio, ambas mujeres intercambiaron mensajes, y la víctima le comentó lo que había ocurrido. La testigo entregó su teléfono celular a la Justicia para que pudieran extraer la información de la conversación que mantuvieron.

Los detalles del caso

Todo comenzó en la madrugada del domingo, cuando una mujer de 39 años denunció haber sido víctima de abuso sexual, golpes, ahorcamiento y hasta privación de la libertad por parte de los jugadores franceses en el hotel Diplomatic de Mendoza, después de encontrarse con ellos en un boliche ubicado en Maipú. Las cámaras de seguridad del hotel captaron los movimientos de los implicados, corroborando así el relato de la denunciante.

Hugo Auradou (20) y Oscar Jegou (21), acusados de abuso sexual y golpes.

Tras presentar la denuncia y obtener informes médicos que confirmaban lesiones, los investigadores judiciales solicitaron la detención de Jégou y Auradou en Buenos Aires, donde se encontraban debido a compromisos deportivos. Una vez atrapados, los trasladaron de vuelta a Mendoza.

Así, los jugadores de la Selección de rugby de Francia están siendo investigados por abuso sexual agravado por acceso carnal y por ser cometido por dos o más personas, arriesgan una pena que va desde los 8 hasta los 20 años de prisión efectiva.

Este miércoles por la tarde los dos rugbiers recibieron el beneficio de la prisión domiciliaria. La fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual consideró que no existen riesgos procesales durante la investigación y otorgó, bajo el pago de una millonaria fianza, esta posibilidad. Ambos debieron dejar el pasaporte en poder de la Justicia.

Piden la anulación de la detención domiciliaria

Horas después de que Jegou y Auradou recibieron el beneficio de la prisión domiciliaria, la abogada de la víctima realizó una presentación por incumplimiento de las condiciones que debían respetar los rugbiers franceses.

El argumento de la letrada, Natacha Romano, fue la publicación de una foto en la cuenta de Instagram del abogado de los rugbiers, Rafael Cúneo Libarona. En la imagen publicada se lo ve al abogado defensor con sus dos clientes en el patio de la casa en la que están en condición de detenidos, en la Quinta Sección.

De esta forma, la foto incumpliría con uno de los requisitos de no divulgar información pública ni privada que pueda "afectar el bienestar de la víctima".

La foto que provocó la furia de la defensa de la víctima.