Dejar el celular en el viaje: así es el nuevo reto de desconexión digital que gana espacio entre los jóvenes
Desde que surgió en España y comenzó a expandirse a otras partes del mundo, el barebacking se presenta como una práctica simple pero significativa que implica no usar el celular mientras se viaja en transporte público. La propuesta, adoptada sobre todo por jóvenes de la Generación Z (entre 13 y 28 años), invita a reconectar con el entorno, mirar por la ventana, leer, pensar o simplemente no hacer nada, aunque sea por unos minutos.
Este gesto silencioso se convierte en una forma de resistencia frente a la hiperconectividad. Como destaca Santiago Stura, de Faro Digital, "en un solo dispositivo convergen la billetera, el despertador, el calendar, el correo, WhatsApp... nuestra vida cotidiana está completamente organizada alrededor del celular".
Un gesto tan simple como guardar el celular en el bolsillo durante un viaje, es lo que el barebacking propone, un pequeño acto de resistencia frente a la gratificación instantánea y la conexión permanente. Aunque pueda parecer un paso menor frente a una rutina que todo lo apura, tal vez sea justamente ahí donde radique su potencia: en abrir espacio a lo simple, lo lento, lo presente. Una manera de ir soltando, de a poco, esa urgencia por responder, mirar, actualizar. Y así, desde una decisión casi imperceptible, recuperar algo del poder realmente decidir cuándo y cómo estar conectados.
Especialistas en bienestar digital confirman que los jóvenes no solo toman conciencia del tiempo frente a las pantallas, sino que además despliegan estrategias para reducirlo. Lucía Fainboim, directora de Bienestar Digital, comenta: "Nos sigue sorprendiendo lo preocupados que están y cómo intentan generar hábitos más saludables, como desinstalar apps por momentos, entrenar sin celular o practicar barebacking".
Estos intentos de pausa no son aislados. Stura señala que se está generando un movimiento más amplio que busca "instancias de desconexión", ante el creciente reconocimiento de los efectos de la sobreexposición digital.
Lo digital, lo presencial y lo híbrido
El debate no solo atraviesa a los jóvenes. En Argentina, ya se discute el vínculo con las pantallas en escuelas, familias y otros espacios. El problema de fondo, según los especialistas, es que la vida actual combina todo en un mismo dispositivo. "Hoy casi todas las actividades tienen un poco de pantalla y un poco de presencialidad: lo laboral, lo social, lo funcional", explica Fainboim.
Hasta hace poco, usábamos objetos distintos para actividades específicas: despertadores, croquis, agendas, radios, mp3, entre miles de dispositivos que tenían una función. Hoy todo eso fue absorbido por el celular, que además nos exige esa atención constante gracias a su diseño pensado para mantenernos conectados el mayor tiempo posible.
¿Una moda o una señal de época?
El barebacking aparece como una respuesta sutil pero contundente a esta lógica. Porque sí, puede parecer una tendencia pasajera, pero encierra preguntas profundas sobre la construcción de hábitos, los vínculos, el bienestar mental y el equilibrio digital. Desde Faro Digital advierten que "las pantallas no son ni las culpables de todos los males, ni la solución mágica: el desafío está en repensar los usos, con diálogo y reflexión, desde cada etapa de la vida".
Con o sin nombre, el gesto de bajar el celular empieza a resonar cada vez más fuerte en nuestros días. Tal vez, más que una moda, sea una forma de hacernos una pregunta compartida: ¿qué espacio queremos darle a la tecnología en nuestras vidas?