121 años de Pablo Neruda: vida, poesía y legado del gran autor chileno
Este 12 de julio de 2025 se cumplen 121 años del nacimiento de Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, nacido en la ciudad chilena de Parral en 1904. Fue hijo de un conductor de trenes y una maestra rural, quien falleció poco después del parto. Criado en Temuco, y marcado por los paisajes del sur chileno, el joven Neruda desarrolló un vínculo profundo con la naturaleza, el mar y la palabra. Desde temprana edad encontró en la poesía una forma de expresión íntima y vital, publicando sus primeros poemas con apenas 13 años.
La publicación de Veinte poemas de amor y una canción desesperada en 1924 marcó su consagración popular. Más tarde, su experiencia diplomática en Asia, Europa y América Latina lo convirtió en testigo privilegiado de los grandes conflictos sociales y políticos del siglo XX. Así nació su poesía comprometida, con obras como España en el corazón y Canto general, esta última un canto épico a América Latina. Neruda supo conjugar amor, naturaleza, historia y lucha en una voz poética que nunca dejó de evolucionar.
Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971, Neruda es una de las figuras literarias más influyentes del mundo hispano. Su obra abarca más de 45 libros traducidos a decenas de idiomas, y su legado se mantiene vivo en cada lector, en cada protesta, en cada verso que se atreve a mirar el mundo con sensibilidad. Falleció el 23 de septiembre de 1973, poco después del golpe militar en Chile, dejando como testamento una obra inmensa que sigue tocando el alma de millones.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada - Poema 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.