El lado oscuro de la moda: Reclutan modelos en campos de refugiados y no les pagan
La explotación de modelos refugiadas en uno de los campamentos mas grandes del mundo: Kakuma. Frente a la promesa de triunfar en las pasarelas para así poder huir de la violencia y pobreza, muchas jóvenes optaron por confiar. Las agencias de modelos se aprovechan de la desesperación de estas situaciones de extrema vulnerabilidad. La metodología consiste en llevar a las mujeres a Europa para participar en castings de moda. Lo que sucede luego, es que la mayoría regresa al poco tiempo, con deudas de montos impagables. El principal factor es la falta de claridad en los contratos.
La explicación es que la industria del modelaje opera con un sistema basado en la deuda, y estas son financiadas por agencias, al igual que el dinero de bolsillo de entre 70 y 100 euros semanales que se les da a las modelos. La ganancia de las empresas se basa en que los y las modelos paguen esto una vez que comiencen a trabajar y ganar dinero. Este fenómeno afecta a aspirantes a modelos que, por mas que lograron concretar trabajos, no fueron suficientes para devolver el dinero, y por lo tanto, tuvieron que regresar al campo con una deuda de miles de euros con las agencias.
La confianza depositada tiene su trasfondo: se puede tomar como punto de referencia el éxito de las modelos Alek Wek y Adut Akech (huyó de Sudán al Reino Unido y actualmente es consagrada como una de las modelos as influyentes en la industria).
Una investigación del Sunday Times, cuenta la historia de Jau: una modelo reclutada en el campo de refugiados de Kakuma. Vivió seis meses en Europa e incluso ha desfilado en la Semana de la Moda de Londres. Sin embargo, al poco tiempo después, la modelo ya estaba de regreso en el campamento de Kenia con una deuda de unos 3.000 euros.
Trabajé duro pero regresé sin dinero. Mucha gente piensa que tengo dinero porque fui a Europa, yo digo que no tengo nada