Murió Daniel Melingo, cofundador de Los Twist y exintegrante de Los Abuelos de la Nada
La música popular argentina sufrió una pérdida irreparable con la muerte del cantante, multiinstrumentista y poeta Daniel Melingo, quien falleció a los 68 años en su departamento del barrio porteño de Chacarita. Fuentes de la Policía de la Ciudad confirmaron que el cuerpo del artista fue hallado por uno de sus hijos en horas de la tarde, precisando además que el intérprete se encontraba bajo un régimen de cuidados paliativos domiciliarios debido a una severa enfermedad respiratoria que lo afectaba desde hacía un tiempo. La noticia generó una profunda conmoción en el arco cultural del país, clausurando de forma imprevista una trayectoria de más de cuatro décadas de experimentación sonora que lo ubicó como una de las mentes más singulares, disruptivas y vanguardistas de la escena nativa.
Formado formalmente en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo y en las aulas de musicología de la Universidad Católica Argentina, Melingo edificó los cimientos de su carrera en la vibrante escena underground porteña que desafió los tramos finales de la última dictadura militar. Su firma quedó estampada en la historia grande del rock nacional al fundar en 1982 la agrupación Los Twist junto a Pipo Cipolatti, proyecto con el que editó el rupturista álbum La dicha en movimiento, para luego sumarse como miembro estable a la última y más exitosa encarnación de Los Abuelos de la Nada comandada por Miguel Abuelo. En ese período de ebullición creativa, el músico compartió grabaciones y escenarios con figuras de la talla de Andrés Calamaro, Cachorro López, Fabiana Cantilo y Gustavo Bazterrica, integrando además de forma posterior la agrupación española Los Toreros Muertos y el proyecto de vanguardia Lions in Love en Europa.
Hacia finales de la década de 1990, el creador decidió patear el tablero de su carrera solista para volcarse de lleno a la música ciudadana, un género que le resultaba profundamente familiar debido al pasado de letristas y bailarines en el seno de su hogar materno. Su ingreso definitivo a este universo se consolidó con el lanzamiento de Tangos bajos (1998), una obra maestra que recuperó la estampa canyengue, el lunfardo de barricada y la veta más primal de los arrabales, logrando un éxito fenomenal en Francia, Bélgica y diversos países europeos donde desarrolló extensas giras anuales. A esta producción le siguieron títulos fundamentales como Ufa, Santa milonga, Maldito tango y Linyera, placas que contaron con las colaboraciones de Skay Beilinson, Jaime Torres y Pity Álvarez, demostrando su capacidad para cruzar las fronteras entre el rock, el folklore rioplatense y la milonga tradicional.
Al momento de su fallecimiento, el incansable instrumentista se encontraba abocado a la producción de Tangos bajos (Rework), una regrabación con sonido contemporáneo de aquel emblemático álbum de 1998 que tenía fecha de presentación oficial para el próximo 21 de septiembre en el porteño Teatro Coliseo. El proyecto, de carácter multidisciplinario, contaba además con la realización de un largometraje documental enfocado en rastrear los orígenes antropológicos del tango y el lanzamiento al mercado de un vino malbec de diseño propio que llevaría el nombre de su obra cumbre. De manera paralela a sus proyectos discográficos y a sus celebrados roles actorales en el cine independiente de directores como Luis Ortega, Melingo dejó registrado su último aporte musical colaborando en el inminente disco de reversiones de Los Abuelos de la Nada producido por Cachorro López.