ORGULLO DEPORTIVO

Mendoza llevó el metegol adaptado a la elite: debut histórico en el Mundial de Clubes

El equipo paralímpico compuesto íntegramente por mendocinos fue la primera delegación del continente americano en presentarse en eventos de esta magnitud.

El equipo paralímpico de metegol adaptado de Mendoza escribió un capítulo grande en Sicilia, donde disputó del 6 al 8 de febrero de 2026 el Mundial de Clubes, organizado por la International Table Soccer Federation. La delegación argentinacompuesta completamente por mendocinos— se robó miradas desde el primer día: fue la primera presencia paralímpica del continente americano en una instancia de este calibre.

En lo deportivo, el conjunto nacional avanzó hasta cuartos de final, instancia en la que fue eliminado por ASD in Movimento 1, equipo que terminó levantando el trofeo. El certamen reunió a competidores de 25 países, con presencia de jugadores olímpicos y paralímpicos, y se desarrolló ante una asistencia numerosa y un clima competitivo de máxima exigencia.

La invitación para sumarse al torneo había llegado a través del Love Foosball Club, vínculo que se consolidó durante la Libertadores Cup disputada en Mendoza. Esta vez, el desembarco argentino no fue sólo deportivo: también fue simbólico, por la novedad de ver a una delegación paralímpica americana en un evento europeo de alto perfil.

El plantel estuvo integrado por los jugadores Mauricio Cantalejos y José Luzuriaga, con conducción técnica de Sergio Páez y asistencia de Javier Longone. El equipo sostuvo su preparación con base en el Polideportivo de la Colonia Junín, epicentro del trabajo semanal que impulsó el salto internacional.

La travesía, además, se concretó gracias al empuje de sponsors privados y apoyos estatales, clave para cubrir logística y costos y convertir en realidad un sueño que parecía lejano. En el entorno del equipo remarcaron que esta primera experiencia no se agota en un viaje: abre un camino de oportunidades para que futuras delegaciones del continente puedan sumarse a torneos de esta magnitud.

En el balance final, el resultado deportivo dejó un dato fuerte —la caída ante el campeón— y una certeza todavía más grande: la camiseta argentina ya estuvo ahí, en la mesa principal, y esa puerta que se abrió en Sicilia difícilmente vuelva a cerrarse.