A pesar de la baja, Argentina sigue entre los países con mayor riesgo de la región
El riesgo país argentino, medido por el banco JP Morgan, perforó nuevamente la barrera de los 500 puntos básicos, ubicándose en torno a los 490‑495 puntos, su registro más bajo desde mediados de 2018. Esta caída se produjo en un contexto de mejora de los bonos soberanos y de compras de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que contribuyeron a una mayor confianza de los mercados.
A pesar de este descenso, el indicador argentino sigue siendo uno de los más altos de América Latina, lo que refleja una percepción de riesgo todavía elevada frente a otros países de la región.
¿Qué es el riesgo país y por qué importa?
El riesgo país es un indicador financiero que mide la percepción de los inversores sobre la probabilidad de que un Estado cumpla con sus obligaciones de deuda en comparación con activos considerados de menor riesgo, como los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Un valor más alto implica mayor incertidumbre y mayores costos financieros para el país.
Así está el ranking regional
En el último ranking regional, las economías con menor riesgo soberano —es decir, más estables desde el punto de vista financiero— son:
Uruguay: ~70 puntos
Chile: ~87 puntos
Paraguay: ~112 puntos
Mientras tanto, Argentina permanece considerablemente más arriba en la escala, aunque por debajo de países con riesgos extremos como Venezuela y Belice.
Factores detrás de la caída
La compresión del riesgo país en Argentina se explica principalmente por tres factores recientes:
Alza en los precios de los bonos soberanos, tanto los denominados en dólares bajo legislación extranjera como los títulos locales.
Compras continuas de reservas del BCRA, que fortalecen los activos externos y mejoran la percepción de solvencia.
Un clima global favorable para activos de mercados emergentes en general.
¿Qué significa para Argentina?
Aunque perforar los 500 puntos básicos es una señal positiva, Argentina aún sigue con niveles de riesgo superiores a la mayoría de sus vecinos con economías más estables. Esto indica que, si bien la situación ha mejorado respecto a años recientes, todavía existen desafíos por delante para reducir la percepción de riesgo y facilitar el acceso a financiamiento internacional.