FINANZAS

Bancos advierten sobre el riesgo de pagar sueldos por billeteras virtuales

Alertan que desviar los salarios a cuentas digitales podría reducir los depósitos estables y encarecer el crédito para pymes, mientras las fintech promueven la modernización y la libertad de elección.

El debate en torno al artículo 35 del proyecto de reforma laboral, que habilita el pago de salarios mediante billeteras virtuales, generó tensiones entre bancos y fintechs. La preocupación central de las entidades financieras no es solo la modalidad de cobro de haberes, sino cómo podría afectar la financiación de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Los bancos señalan que el desvío de salarios desde cuentas tradicionales hacia proveedores de servicios de pago (PSP) podría reducir los depósitos estables, que son la base para otorgar créditos a mediano y largo plazo. Gran parte de los fondos que ingresan a las billeteras virtuales se canalizan hacia fondos comunes de inversión (FCI), especialmente de tipo money market, que por regulación no pueden transformarse en préstamos productivos de mayor duración.

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Actualmente, cerca del 40% de los depósitos ya se encuentra invertido en estos fondos de corto plazo. Los bancos advierten que el pago de salarios a través de billeteras virtuales podría ampliar esa proporción, reduciendo la disponibilidad de recursos “estables” para créditos. Según la normativa del Banco Central, los depósitos canalizados por PSP requieren un encaje del 100%, limitando su uso para financiamiento productivo.

Desde el sector fintech, el enfoque es distinto: argumentan que se trata de garantizar la libertad de elección y modernizar el sistema de pagos. La posibilidad de cobrar sueldos en billeteras virtuales refleja hábitos digitales actuales y amplía las opciones para trabajadores y jubilados, sin necesariamente perjudicar al sistema financiero.

Los datos muestran que el sistema ya opera de forma híbrida: el 72% de los usuarios combina cuenta bancaria y cuenta virtual, mientras que 8 millones solo usan cuenta bancaria y 2 millones solo virtual. En promedio, cada usuario mantiene ocho cuentas entre CBU y CVU, y el salario es el flujo más relevante de esta disputa.

El debate también afecta la estructura del crédito a pymes. Según datos del Banco Central, el Banco Nación concentra el 24% del capital destinado a pymes, seguido por Banco Galicia, Santander y Macro. Las fintechs, en cambio, otorgan créditos de menor monto y corto plazo, con participación marginal en el volumen total.

Las pymes temen que el cambio encarezca el financiamiento. En el contexto actual de consumo débil y márgenes ajustados, la demanda de crédito es sensible a las tasas. Líneas promocionales para pymes rondan el 42% anual en bancos oficiales, y un aumento en el costo del crédito podría limitar aún más el acceso a financiamiento.

El impacto sería especialmente fuerte en el interior del país, donde los salarios bancarizados suelen reciclarse rápidamente en préstamos para comercios y productores locales. Allí, el crédito fuera del sistema bancario tradicional es limitado y las tasas actuales representan un desafío para inversión y capital de trabajo.