Créditos y tarjetas: cómo impacta la caída de las tasas de interés y qué oportunidades ofrece
El Gobierno nacional puso el foco en reducir las tasas de interés tras los comicios, con el objetivo de aliviar la presión financiera sobre empresas y consumidores. En pocos días, el costo del dinero se desplomó: los préstamos de corto plazo, que habían trepado al 190% anual, cayeron a cerca del 41%, según datos del Banco Central.
El impacto fue inmediato en los plazos fijos, cuyos rendimientos bajaron de entre 40% y 42% a un rango de 29% a 32% anual. Aunque la ganancia real se achicó frente a la inflación esperada, la estabilidad del dólar y las expectativas positivas ayudaron a sostener la tendencia.
En el segmento de créditos personales, las tasas también comenzaron a retroceder: pasaron del 90-95% al 81-85% nominal anual, con un costo financiero total que sigue alto, cerca del 160%. Los bancos anticipan una competencia fuerte en las próximas semanas para captar clientes con cuentas sueldo o historial estable.
Las tarjetas de crédito aún mantienen tasas elevadas, con un costo financiero total del 205% anual, aunque se espera que también bajen pronto, hacia los niveles previos de 110%-120%.
Además, algunas entidades relanzaron créditos hipotecarios UVA, con tasas fijas entre 6% y 10%, y líneas especiales para la compra de autos a tasa 0, aunque con cupos limitados. Todo indica que comenzó una nueva etapa de reactivación del crédito, impulsada por la caída del costo del dinero.