Crisis de reservas: cómo Argentina podría copiar el modelo chileno para acumular dólares
El Gobierno busca recomponer las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) para despejar dudas del mercado y cumplir con las recomendaciones del FMI. Aunque las reservas brutas rondan los 43.000 millones de dólares, las reservas netas disponibles se encuentran al límite, lo que preocupa a organismos internacionales y analistas económicos.
Por eso, el equipo económico monitorea estrategias implementadas en otros países, como Chile. Allí, el Banco Central (BCCh) lanzó un programa gradual de compra de reservas por tres años, con compras diarias de hasta US$25 millones, y una meta total de US$18.500 millones. Cada seis meses se revisa el plan y se ajusta según las condiciones del mercado. Para evitar efectos en la liquidez, las compras se compensan con instrumentos financieros internos, evitando distorsiones monetarias.
El objetivo es fortalecer la proporción de reservas propias frente a líneas de crédito externas y aumentar la resiliencia ante shocks internacionales. En Chile, este mecanismo ha servido para estabilizar el tipo de cambio y mejorar la percepción del mercado, especialmente ante la volatilidad de los precios de commodities como cobre y litio.
En Argentina, la comparación con Chile es evidente: si bien el país cuenta con poco más de 42.700 millones de dólares en reservas brutas (aproximadamente 6% del PIB), las reservas netas siguen siendo limitadas. La experiencia chilena sugiere que un programa gradual y planificado de acumulación de reservas podría mejorar la estabilidad macroeconómica y reforzar la confianza de inversores y organismos internacionales.
Analistas destacan que un mecanismo de este tipo, similar al que Caputo implementó en su anterior gestión, podría aplicarse en Argentina sin generar distorsiones cambiarias significativas, siempre que se combine con una política monetaria y fiscal coherente.