Desigualdad en los ingresos: Mendoza quedó por debajo del promedio nacional y hay preocupación
Un informe de la consultora Focus Market encendió señales de alerta sobre la desigualdad de ingresos en la Argentina y el deterioro del poder adquisitivo en distintas regiones. En ese contexto, Mendoza aparece por debajo del promedio nacional, reflejando una realidad económica más ajustada en comparación con otras provincias.
Según el relevamiento, el ingreso per cápita familiar en Mendoza se ubica en torno a los u$s462 mensuales, lejos de la media nacional de aproximadamente u$s671. Esta diferencia se traduce en un ingreso diario cercano a los u$s15,40, por debajo de los niveles registrados en distritos como la Ciudad de Buenos Aires, donde el promedio supera los u$s25 diarios, y también de provincias como Neuquén y Tierra del Fuego, con ingresos superiores a los u$s20 por jornada.
La brecha impacta directamente en el consumo. Mientras en grandes centros urbanos el salario permite acceder a una mayor cantidad de bienes básicos, en Mendoza el alcance del ingreso resulta más limitado, ubicándose en un punto intermedio dentro del mapa nacional. En el extremo opuesto, provincias del norte como La Rioja registran ingresos diarios que apenas superan los u$s8, evidenciando la magnitud de la disparidad.
El informe también pone el foco en la informalidad laboral como uno de los principales factores que profundizan estas diferencias. Según explicó Damián Di Pace, director de la consultora, la falta de empleo formal limita el acceso a derechos básicos como la seguridad social, el crédito y la estabilidad económica.
En el interior del país, las diferencias de ingresos entre trabajadores formales e informales pueden superar el 60%, una brecha que condiciona el desarrollo económico y social. Para Mendoza, este aspecto resulta clave: cualquier mejora sostenida en los ingresos dependerá en gran medida de la reducción de la informalidad y de la generación de empleo registrado.
De esta manera, el informe expone una realidad fragmentada, donde la evolución de los salarios no se distribuye de manera uniforme y deja a varias regiones, como Mendoza, en una situación de desventaja relativa frente a los principales polos económicos del país.