Economía a dos velocidades: qué muestran los números en este domingo de elecciones
Con buena parte de los objetivos macroeconómicos cumplidos, en especial en ajuste fiscal y control de la inflación, el Gobierno llega a las elecciones legislativas de este domingo con la incertidumbre sobre si los votantes, afectados por la caída del consumo y la producción, respaldarán el rumbo económico actual, encabezado por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo.
Crecimiento con contrastes
El PBI (Producto Bruto Interno) argentino crecerá este año alrededor del 5%, según las estimaciones oficiales, mientras que el FMI calcula un 4,5%. A simple vista, los números parecen positivos y podrían sugerir un escenario favorable para el oficialismo. Sin embargo, la realidad cotidiana de los argentinos refleja una economía a dos velocidades: por un lado, sectores como el agro, la minería y la energía muestran fuertes crecimientos; por otro, la industria manufacturera y el consumo interno atraviesan caídas sostenidas, generando percepción de crisis en amplios sectores de la población.
Macro vs microeconomía
El Gobierno pone el foco en la macro: baja de inflación, superávit fiscal y comercial, y estabilidad de las reservas. Por otro lado, la microeconomía muestra los límites del ajuste: caída del consumo, reducción de obra pública, falta de políticas para pymes y retracción en la producción industrial. Esto genera un debate político sobre si los logros macroeconómicos se traducen en bienestar real para la población.
Inflación y superávit fiscal
La inflación disminuyó de manera significativa desde 2024, aunque se estancó en torno al 2% actual tras el rescate financiero con el FMI. Por su parte, el superávit fiscal se logró principalmente mediante recortes del gasto público, más que por aumentos de ingresos, y si bien constituye un éxito contable, su impacto político se ve limitado ante la percepción de ajuste y restricción del consumo.
Comercio exterior y finanzas públicas
El superávit comercial sigue siendo un punto positivo: en 2024 alcanzó los US$18.899 millones, y hasta septiembre de 2025, los US$6.030 millones, impulsado por exportaciones agrícolas y minerales. No obstante, la apertura de importaciones y el consumo limitado generan desequilibrios internos. Además, la gestión de deuda y reservas, incluyendo préstamos del FMI y swaps con Estados Unidos, estabilizó parcialmente las finanzas públicas, aunque mediante mecanismos que generan presión sobre tasas de interés y deuda interna.
Actividad económica real
El EMAE muestra que tras la recuperación inicial en abril de 2025 (7,7% interanual), la actividad económica desaceleró hasta 2,4% en agosto. La industria y el consumo continúan mostrando debilidad:
Ventas en supermercados: caída mensual de 0,2% en agosto; interanual apenas 0,3% de aumento.
Autoservicios mayoristas: repunte mensual de 1%, pero con niveles cercanos a mínimos históricos; caída interanual de 8,4%.
Industria manufacturera: rebotes parciales en 2025 tras fuertes caídas en 2024, pero con meses recientes en números rojos.
Salarios, empleo y pobreza
Los salarios privados no registrados y los ingresos por AUH mostraron mejoras importantes (14,2% y 68% respectivamente). Los salarios registrados subieron 4%, pero el promedio general sigue negativo (-2%) por la caída de salarios públicos y jubilaciones mínimas.
El empleo formal sufrió fuertes pérdidas: entre diciembre de 2023 y junio de 2025 se cerraron 16.322 empresas y se perdieron 236.139 empleos formales.
A pesar de esto, la pobreza descendió del 53% al 31,6% en el primer trimestre de 2025, impulsada por AUH y la baja inflación, aunque sostenida por estrategias de multiempleo y endeudamiento familiar.