Enoturismo: la apuesta de las bodegas para compensar la baja de ventas
La baja sostenida en la venta de vino impulsa a las bodegas a buscar nuevas fuentes de ingresos. Aunque el vino sigue siendo el negocio principal, muchas empresas están consolidando otras unidades, especialmente el enoturismo, que combina gastronomía, recorridos y experiencias para atraer a consumidores y turistas.
Despachos en baja
Las estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura muestran que en febrero de 2026 los despachos de vino cayeron 5,5% interanual, acumulando una baja del 9,6% en los dos primeros meses del año. Esta tendencia refleja un escenario de consumo interno débil que ya marcó récords negativos en 2025.
Una apuesta en contexto de crisis
A pesar de la caída del consumo y la baja del turismo, especialmente el brasileño, las bodegas mantienen sus inversiones en enoturismo como estrategia de sostenibilidad y diversificación. Este enfoque permite fortalecer la relación con el consumidor, ofrecer experiencias más integrales y generar ingresos complementarios en un mercado interno débil.
En un sector donde el vino sigue siendo la base, el enoturismo se consolida como una alternativa estratégica para mantener la rentabilidad y reforzar la conexión con los clientes, aun en tiempos de desafíos económicos.