Fuerte aumento en las importaciones de carne de cerdo genera preocupación en el sector local
Las importaciones de carne porcina en Argentina registraron un crecimiento exponencial durante los primeros meses de 2025. Solo en marzo ingresaron 4.275 toneladas, lo que representa un incremento interanual superior al 400%. En el acumulado del primer trimestre, las compras externas alcanzaron las 12.700 toneladas, marcando un aumento del 340% respecto al mismo período del año pasado.
Este volumen importado en tan corto plazo ya se aproxima al total registrado durante todo 2024, lo que enciende alertas entre los productores nacionales. La carne proveniente de países como Brasil, Dinamarca y otras potencias del sector comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en el mercado argentino, desplazando a la producción local.
El fenómeno ocurre en un contexto económico adverso para la industria porcina del país. La combinación de un dólar desfavorable y altos costos internos de producción reducen la competitividad del producto nacional frente a la carne importada, que ingresa a precios más bajos. Esta situación genera desequilibrios en la cadena productiva local, afectando tanto a criadores como a industrias asociadas.
A pesar del impacto de las importaciones, la producción porcina argentina mantiene una tendencia de crecimiento sostenido. En 2024, el sector logró un aumento del 3% en su producción total, que se destinó en su mayoría al consumo interno, dada la limitada capacidad exportadora. Este crecimiento refleja el esfuerzo de los productores por sostener inversiones y mejorar la eficiencia, aunque las condiciones actuales dificultan la continuidad de esa expansión.
En cuanto a las exportaciones, el desempeño sigue siendo modesto. En marzo se enviaron al exterior 820 toneladas de carne porcina, un 32% más que en el mismo mes del año anterior. Durante el primer trimestre, las exportaciones totalizaron 2.436 toneladas, un volumen todavía bajo frente al potencial del sector en el mercado internacional.
El escenario plantea un desafío complejo para la industria porcina argentina, que debe enfrentar una creciente competencia externa en su propio territorio mientras busca fortalecer su presencia en los mercados globales. El sector advierte sobre la necesidad de revisar las condiciones de competitividad y exigir medidas que le permitan sostener su desarrollo sin quedar relegado frente al avance de las importaciones.