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Fuerte baja en el consumo: la tendencia que golpea cada vez más a los supermercados

Aunque los supermercados vendieron más en pesos, eso no significa que la gente haya comprado más. Al ajustar por inflación —es decir, mirando las ventas reales— el consumo cayó en febrero. La leve mejora mensual no alcanza para revertir la tendencia.

Los supermercados mostraron en febrero de 2026 una foto bastante clara de lo que pasa con el consumo: se vende más dinero, pero no necesariamente más productos.

Según la Encuesta de Supermercados del INDEC , las ventas a precios corrientes —es decir, medidas en pesos tal como se pagan en el momento, sin tener en cuenta la inflación— crecieron un 23,5% interanual.

Pero cuando se mira la película completa, ajustando por inflación, el resultado cambia. Las ventas a precios constantes (también llamadas ventas reales, porque reflejan la cantidad de productos vendidos) cayeron un 3,1% frente al mismo mes del año pasado.

En otras palabras: los precios subieron más que el consumo.

Si se analiza el corto plazo, aparece un pequeño dato positivo: en la medición mensual, las ventas tuvieron una leve suba del 0,3%, lo que muestra cierta estabilidad, aunque todavía lejos de una recuperación sostenida.

Por rubros, algunos sectores mostraron subas fuertes en términos nominales, como Carnes (46,9%), Verdulería y frutería (37%) y Alimentos preparados (28,4%). Sin embargo, estos aumentos están en gran parte explicados por el aumento de precios y no necesariamente por un mayor volumen de compra.

 

También cambian las formas de pagar. Las tarjetas de crédito siguen siendo el medio más utilizado, pero crecen con fuerza los pagos digitales, como billeteras virtuales y QR, que aumentaron más del 50% interanual.

En cuanto a cómo se compra, el canal presencial sigue dominando ampliamente: más del 97% de las ventas se hacen en el salón, mientras que el online todavía tiene un peso bajo, aunque viene creciendo.

Otro dato que refleja el contexto es el ticket promedio, que llegó a $35.058, con una suba cercana al 28%, lo que vuelve a mostrar el impacto de la inflación en el gasto cotidiano.

En síntesis, el informe deja una idea central: aunque circula más dinero, el consumo sigue sin despegar, y los supermercados continúan sintiendo el ajuste en las compras de los hogares.