Industria y empleo formal siguen perdiendo terreno en medio de salarios estancados
La pauta salarial oficial limita la mejora en los ingresos, mientras la tasa de desempleo llega al 7,9% y la informalidad se consolida. La industria es el sector más afectado por la pérdida de empleos.
A pesar de la desaceleración inflacionaria, que en mayo se situó en 1,5% según datos oficiales, los salarios registrados no muestran signos de recuperación. Esta situación responde principalmente a la política salarial del Gobierno nacional, que fija aumentos máximos del 1% al 1,5% para homologar las paritarias.
Según el último informe de C-P Consultores, esta política generó un estancamiento del poder adquisitivo, profundizando la caída que ya se había observado en marzo, cuando los salarios privados sufrieron una reducción real del 2,6%, la mayor desde 2023. Así, el salario promedio volvió a niveles de noviembre de 2023, anteriores a la devaluación implementada por la gestión de Javier Milei y Luis Caputo.
El análisis señala que los acuerdos de aumento salarial firmados suelen incluir sumas fijas no remunerativas, que solo aportan mejoras puntuales y de corto plazo. En el sector público, la caída real en marzo fue menor (0,4%), pero los salarios siguen un 15% por debajo de los niveles previos a la crisis.
El empleo registrado también enfrenta dificultades. En marzo se registró una caída interanual del 3,4% en el total de puestos, a pesar de que la base de comparación era baja. El sector privado perdió 7.000 empleos, con la industria como la más afectada, al perder 4.000 puestos de trabajo.
Desde agosto de 2023, el sector privado acumula la pérdida de 155.000 empleos registrados, lo que evidencia la dificultad del modelo económico actual para generar trabajo formal, incluso en un contexto de leve reactivación. La tasa de desempleo alcanzó el 7,9% en el primer trimestre de 2025, el nivel más alto desde el inicio del actual gobierno.
El deterioro no solo alcanza la cantidad, sino también la calidad del empleo. C-P Consultores indica que la informalidad y el trabajo independiente continúan en aumento, mientras que los asalariados formales disminuyen, consolidando la informalidad como un problema estructural.
En resumen, la combinación de salarios estancados, pérdida de poder adquisitivo y caída del empleo formal anticipa un segundo semestre sin mejoras sustanciales en los ingresos familiares. Aunque la inflación desacelera, la política de control salarial y la falta de dinamismo laboral impiden recuperar el bienestar económico de los hogares.