Para los analistas, las dudas sobre la economía son más políticas que financieras
La semana pasada comenzó con optimismo en los mercados locales, impulsado por gestos de respaldo de Estados Unidos al gobierno de Javier Milei y la suspensión temporal de retenciones al agro hasta alcanzar ciertos montos de exportación. Sin embargo, el entusiasmo inicial se fue diluyendo ante resultados concretos que no alcanzaron las expectativas: las compras de dólares por parte del Tesoro fueron parciales y no lograron recomponer reservas de manera significativa.
La normativa que limita la compra de títulos contra dólares por parte de individuos busca controlar la brecha cambiaria, que actualmente supera el 10%. No obstante, la combinación de restricciones y la brecha persistente mantiene la atención de los inversores sobre la acumulación de reservas y la estabilidad del mercado cambiario.
Más allá de los aspectos técnicos, los analistas destacan que el factor clave es el nivel de apoyo político con el que cuenta el Gobierno, algo que solo se despejará después de las elecciones del 26 de octubre. Un desenlace que refuerce la gobernabilidad podría reabrir la posibilidad de aumentar la exposición a activos locales, mientras tanto, la estrategia recomendada sigue siendo defensiva: mantener liquidez en dólares y priorizar inversiones con fundamentos sólidos.
Los indicadores adelantados muestran un panorama mixto. En la oferta, caen la producción automotriz y los despachos de cemento; en la demanda, retroceden los patentamientos y el crédito al consumo, mientras la confianza del consumidor se ve afectada por el aumento de tasas reales. Además, los datos de la Balanza de Pagos al segundo trimestre reflejan un déficit de cuenta corriente de US$3.016 millones, acumulando US$8.653 millones en el primer semestre, un contraste significativo con el superávit del mismo período en 2024.
En este contexto, la atención del mercado sigue centrada en los movimientos políticos y la capacidad del oficialismo para sostener un rumbo económico estable, mientras se espera que los resultados electorales definan el escenario a mediano plazo.