Vuelve a crecer el crédito UVA para comprar autos usados
El crédito prendario vive un verdadero auge en Argentina, impulsado por la mayor estabilidad económica y la contención de la inflación. Según un informe de la consultora First Capital Group, basado en datos del Banco Central, en abril las líneas de crédito prendario alcanzaron un saldo de $4,3 billones, lo que representa un crecimiento real del 8,3% mensual y un salto interanual del 161%.
Este crecimiento impacta directamente en el mercado de autos usados, que en abril registró la venta de 158.960 unidades, un 16,7% más que en el mismo mes del año anterior, según datos de la Cámara del Comercio Automotor (CCA).
Qué impulsa el boom
La estabilización de la inflación, que ronda el 2,5% mensual, ha generado un entorno más previsible para los consumidores. Este contexto favorece la reaparición de los créditos UVA, especialmente en su versión prendaria, que ajusta mensualmente las cuotas según la inflación medida por el índice CER.
Pese al recuerdo aún fresco de los problemas con los créditos hipotecarios UVA en años anteriores, muchos compradores están optando nuevamente por esta modalidad para financiar vehículos, especialmente autos usados. Las razones: cuotas iniciales más accesibles y plazos cortos, que reducen el riesgo ante eventuales desfasajes inflacionarios.
Qué es un crédito prendario UVA
Un crédito prendario permite adquirir un vehículo poniendo el mismo bien como garantía. En el caso del formato UVA, el monto adeudado se ajusta mes a mes según la inflación, lo que permite cuotas iniciales más bajas que un préstamo a tasa fija.
Si bien esta modalidad puede ser riesgosa en contextos de inflación alta, el escenario actual ha generado confianza renovada en este tipo de financiamiento. El riesgo principal es el llamado descalce financiero, cuando los ingresos del tomador no crecen al ritmo del ajuste inflacionario del crédito.
Condiciones más favorables
La mejora en las condiciones macroeconómicas —menor inflación, tipo de cambio más estable y crecimiento del crédito— ha creado un entorno más favorable para la reactivación del financiamiento, especialmente en un segmento como el automotor, que había quedado paralizado tras la devaluación de diciembre de 2023.
Empresas del sector y agencieros coinciden en que este fenómeno se ve especialmente en los autos usados, donde el crédito UVA vuelve a ser una opción viable para quienes no llegan a un 0km o prefieren mantener cuotas más bajas con plazos reducidos.