Ya no alcanza con el recibo de sueldo: así evalúan hoy quién accede a un crédito
Acceder a un crédito ya no depende únicamente del recibo de sueldo ni de un historial bancario tradicional. En un escenario donde crece el trabajo independiente y los ingresos informales, el sistema financiero comenzó a incorporar nuevas herramientas para evaluar el perfil de riesgo de cada persona.
El foco está puesto en el comportamiento de pago cotidiano. El uso de billeteras virtuales, el cumplimiento en el pago de servicios, las recargas de transporte y los movimientos habituales permiten construir una imagen más precisa sobre la responsabilidad financiera, incluso en personas sin antecedentes crediticios extensos.
Especialistas del sector explican que este enfoque mejora la inclusión financiera y también beneficia a las entidades, ya que pueden ofrecer montos y tasas más acordes a la capacidad real de pago. El análisis de hábitos digitales se volvió una herramienta clave para complementar —y en algunos casos reemplazar— los métodos tradicionales.
En la Argentina, las fintech y billeteras virtuales fueron las primeras en aplicar estos modelos. A partir de sistemas propios de scoring, evalúan la actividad dentro de sus aplicaciones para definir si un usuario puede acceder a préstamos o tarjetas, y bajo qué condiciones.
En paralelo, los burós de crédito siguen teniendo un rol central. A través de estos registros, las personas pueden conocer su situación financiera, detectar errores y mejorar su calificación con el tiempo. El puntaje se construye a partir del cumplimiento de pagos, el nivel de endeudamiento y el comportamiento reciente.
Este proceso se complementa con el avance de las finanzas abiertas, un esquema que busca que cada usuario sea dueño de su información y pueda compartirla con distintas entidades para acceder a mejores condiciones de crédito. La iniciativa apunta a un sistema más competitivo y personalizado.
Así, el acceso al financiamiento empieza a definirse menos por un salario formal y más por la conducta financiera diaria, registrada y analizada con herramientas tecnológicas que marcan un nuevo rumbo en el mercado del crédito.